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¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor! romance Capítulo 792

El hotel donde se estaba quedando Camila también lo había reservado Benigno.

Después de dejar a Camila en el hotel, Irmina notó que en la suite solo había cosas de Camila. Sus ojos reflejaron cierta duda.

Aunque Benigno estuviera ahora con Clarisa, no era normal que no hubiera ni una sola pertenencia suya en la habitación.

Camila, al darse cuenta de la expresión de Irmina, dejó su bolso sobre un mueble al lado y comentó tranquilamente:

—Benigno y yo no estamos quedándonos juntos.

—Todo lo que viste antes solo era para molestar a Clarisa, nada más.

Irmina, al escucharla, la miró con una mezcla de resignación y sorpresa.

Camila soltó una sonrisa.

—Si ellos me hacen sentir mal, pues yo también les devuelvo el favor. Soy así, puedes pensar que guardo rencor por todo.

Justo cuando iba a decir algo más, el celular de Irmina empezó a sonar.

Sacó el teléfono y al ver que era Elián quien llamaba, se dio la vuelta para contestar.

—¿Qué pasa?

Elián le preguntó al otro lado de la línea:

—¿Por qué no has vuelto todavía? Ya es tarde.

Camila era una persona difícil de leer, así que Elián no quería que Irmina pasara mucho tiempo con ella, temiendo que pudiera manipularla.

Irmina, por supuesto, sabía perfectamente lo que le preocupaba a Elián. Contestó en voz baja:

—Ya voy para la casa.

Camila, al oírla, supo enseguida que quien llamaba era Elián.

—¿El esposo de mi prima te está apurando para que vuelvas, cierto?

—Entonces no te quedes, ve tranquila. Ya es tarde y no quiero ser la razón por la que te demores, menos dejando a un enfermo esperando en casa.

Irmina guardó el celular, le echó una mirada a Camila, notando sus mejillas algo sonrojadas, y le preguntó con suavidad:

El cuerpo de Elián aún no se recuperaba del todo. Si se resfriaba podría complicarse la cosa.

Elián la abrazó suavemente por la cintura y le susurró:

—No podía dormir porque no habías llegado.

Irmina lo miró con resignación y le respondió en tono tranquilo:

—Señor Fuentes, ¿acaso ya se te olvidó que aún no he aceptado volver contigo? ¿Y ya quieres dormir conmigo otra vez?

Elián no la soltó y, con su tono más tierno, le siguió el juego:

—¿Cómo me atrevería yo a pedir dormir contigo, señorita Monroy? Solo te estaba esperando porque ya te calenté la cama. Tú tranquila, puedes dormir, yo me quedo en el sofá.

Irmina soltó una risa suave y siguió caminando hacia adentro.

Elián la seguía abrazando por detrás, aferrado como un koala gigante, sin querer soltarla.

Andy, al escuchar el alboroto, se asomó por la puerta de su cuarto. Al ver a Elián pegado a Irmina, no pudo evitar sonreír y regresó rápido a su habitación, sin querer interrumpirlos.

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