Los proveedores empezaron a sentirse nerviosos: Lin Yuzhen los rechazaba, pero no tenían alternativa. Ellos habían descartado su oferta e incluso habían tratado de acorralarla, cualquiera se hubiera molestado.
—Busquemos a la familia Gao.
Partieron de inmediato en busca de Gao Yali, con la esperanza de que ella intercediera por ellos para que pudieran seguir trabajando con el Grupo Lin, pero Gao Yali tan sólo se burló, diciendo:
—Les di la oportunidad hace mucho, pero ustedes no la aprovecharon, ¿y ahora se arrepienten? Demasiado tarde.
Y los echó. Lamentaba haber presentado a Lin Yuzhen a todos esos egoístas que cambiaban de opinión dependiendo de quién les ofrecía más beneficios.
Mientras tanto...
El Grupo Lin abrió sus propias plataformas de ventas, primero con una página web, y con seis tiendas en un día. Tanto el canal virtual como el físico vendían los mismos productos al mismo tiempo, y ofrecían el mismo servicio y calidad. La etapa número dos de Lin Yuzhen había empezado de manera oficial, y el mercado volvió a sumirse en un frenesí. Las nuevas tiendas estaban por todas partes, lo que causó un pico instantáneo en las ventas, y a medida que más y más personas usaban el producto, la reputación de la marca se acrecentó. Mientras la calidad del producto estuviera garantizada, Lin Yuzhen no sentía ninguna duda respecto a las decisiones que había tomado. Su público meta eran aquellos con vidas comunes y corrientes, que deseaban buenos productos a precios aceptables. El estándar establecido no tenía la finalidad de elevar precios en el mercado ni generar más ganancias. Estaba tratando de expandir el mercado para que hubiera más alternativas y menos restricciones impuestas por otros. El primer paso era estabilizar el Grupo Lin en Shenghai, luego abrir sus propias tiendas, y por último, establecer su propio estándar industrial.
Sentada en su oficina, Lin Yuzhen respiró profundo cuando clavó su vista en la propuesta modificada que tenía enfrente. Miró a Jiang Ning, que se sentaba del otro lado y se mordió un labio.
—¿También hay alguien bueno para los negocios entre tus amigos de la Secta de los Mendigos?
Jiang Ning era quien había modificado la propuesta; había sugerido algunos de los pasos más importantes. Si hubieran hecho las cosas de acuerdo con la idea original de Lin Yuzhen, el resultado habría sido el mismo, sólo que no lo habrían obtenido tan rápida y fácilmente.
—Mi esposa es tan lista. Sí, consulté a un amigo de la Secta de los Mendigos e hice algunos cambios. ¿Nada mal, eh? —rio Jiang Ning.
—Entonces toda esa habladuría sobre desafiar a las grandes marcas...
—Sólo era una fachada —contestó Jiang Ning con calma..
—Así que las personas que trataron de manchar la reputación de nuestros productos...
—Yo lo arreglé. Ah, por cierto, Wang Wei se encargó de llevarlo a cabo, así que, si te hizo sentir mal, búscalo a él. —Jiang Ning siguió sonriendo. Lin Yuzhen no supo qué decir. Él pasaba los días en la oficina bebiendo té y comiendo papas fritas, se había ocupado de sus asuntos discretamente y no parecía haber hecho nada en absoluto. No había interferido de forma directa, pero se las había arreglado para solucionar gran parte del problema. Lo único que tenía que hacer era fluir con la corriente y todo quedaría resuelto. Lin Yuzhen tomó una gran bocanada de aire.
—Lo planeaste todo desde el principio, ¿verdad? Has estado guiándome para que llegue a esta conclusión.
Finalmente lo comprendió: en esencia, Jiang Ning había cavado un hoyo para su oponente. Ella sólo se había dado cuenta después de escucharlo, así que su oponente no tendría idea.
—Mi esposa es una chica lista. Así que lo que sigue, dependerá de tu desempeño.
Mientras tanto...
En la oficina del piso superior del edificio Shenghai de Ceyranka.
Chen Gong estaba de pie frente a la ventana francesa con una expresión compungida en el rostro. El Grupo Lin había actuado conforme a su plan, pero el resultado había sido por completo diferente del esperado. Habían dirigido sus productos al consumidor promedio con menor poder adquisitivo, y eso lo había confundido. De pronto entendió el significado de la expresión: «le salió el tiro por la culata».
—Eres buena, Lin Yuzhen...

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