—¡Basta de tonterías! —dijo Kang Li—. ¡No tenemos tiempo! Si no le pedimos perdón al Grupo Lin ahora, ¡no eres el único que está condenado! Yo y toda mi familia estará condenada, ¿entiendes?
«¿Toda la Familia Kang estaba condenada también?».
Esas palabras fueron como un balde de agua fría para Yang Ming e hizo que al instante comenzara a temblar.
»¡¿Por qué estás parado ahí?! ¡Busca al Grupo Lin y dales la información que quieren! —Kang Li le dio una bofetada con fuerza.
Yang Ming no se atrevió a decir nada más. Salió corriendo de la oficina de Kang Li y regresó al Laboratorio de Investigación. Se sentía tan conmocionado como si de verdad hubiera visto un espíritu. Corrió como un loco y fue a preguntarle a la recepcionista cómo contactar al Grupo Lin. Sin embargo, no la vio por ninguna parte.
—¿Dónde está? ¡¿Dónde está la recepcionista?! —Yang Ming se estaba volviendo loco. Estaba muy ansioso y asustado. No tenía mucho tiempo y ni siquiera sabía cómo contactar al Grupo Lin. Si no podía dar con ellos, estaba condenado. El chofer le había dicho que, si llegaba demasiado tarde, puede que ya no quisieran la información. ¡Eso era lo mismo que sentenciarlo a muerte!
—Subdirector Yang. —La recepcionista salió corriendo del baño y parecía apenada—. Subdirector Yang, estaba a punto de buscarlo. —Sacó su carta de dimisión. —Renuncio. Aquí está mi carta de renuncia.
Dejó la carta allí mientras Yang Ming estaba desconcertado y a punto de llorar.
—¡Dime cómo contactar al Grupo Lin! —gritó de repente cuando recordó lo que tenía que hacer, pero la recepcionista ya se había ido.
Yang Ming de verdad iba a llorar. Se agarró el cabello despeinado y sintió que su muerte estaba cada vez más cerca.
...
Jiang Ning y el resto acababan de terminar de comer y se encontraban en una Casa de Té, propiedad de los hermanos Gao.
—¿De verdad creen que Yang Ming vendrá en persona a traer la información? —Lin Yuzhen aún no podía creerlo.
No es que no creyera en Jiang Ning. Es solo que no creía que alguien como Yang Ming fuera tan servicial. Además, era obvio que tenía el respaldo de esa marca internacional, Ceyranka. Dicha empresa estaba empeñada en vengarse porque ellos los habían pisoteado para entrar al mercado de Shenghai.
¡Pff...!
Gao Bin escupió todo su té hacia Gao Yali. Ella lo miró con rabia puesto que casi le estropea el maquillaje.
Justo después de que llegaran a un acuerdo, el responsable de la Casa de Té se acercó a ellos y dijo con amabilidad:
—Señorita, alguien llamado Yang Ming está aquí y ha preguntado por la Señorita Lin. ¿Quiere que lo deje entrar?
Lin Yuzhen se quedó estupefacta al oírlo. «¿De verdad estaba aquí? ¡¿Y tan rápido?! ¿Cómo es que Jiang Ning era tan sorprendente?». Dijo que Yang Ming entregaría toda la información aquí y de verdad lo estaba haciendo. ¿Así que no podría quitarle las golosinas a Jiang Ning durante una semana? ¡No importa! Ella estaba muy contenta. Con esta información, el Grupo Lin podría crear un nuevo producto para entrar al mercado del norte. Estaba a punto de decirle al responsable que dejara entrar a Yang Ming, pero Jiang Ning negó con la cabeza y se rehusó a dejarle entrar.
—Dile que no lo necesitamos. Ya no queremos la información. Podemos obtener la información y analizarla nosotros mismos. No nos importa esperar unos meses más.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Héroe Retrasado