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IMPERDONABLE romance Capítulo 113

TOMO 3. CAPÍTULO 113. Una exhibición

Logan

Lo supe desde el primer momento en que la vi entrar por la puerta.

No sé cómo explicarlo, pero lo supe. Había algo en todo esto que me llevaba de vuelta a Liliana. Y ahora, escuchar a Arthur Wexler decirlo con todas sus letras, que ella es la dueña de BR Savage Tea, es como si me arrancaran el aire.

No logro moverme. Mi mente está en blanco, pero al mismo tiempo, desbordada.

Liliana está aquí, transformada, poderosa… más peligrosa que nunca.

Cuando le dice a Carolina, delante de todo el mundo, que yo no le caliento la cama, siento como si el suelo se rompiera bajo mis pies. ¿Cómo lo sabe? No tengo idea, pero es obvio que sabe sobre mí mucho más de lo que yo sé sobre ella.

Pero más me pesa cuando menciona las palabras “a pesar de todo lo que hiciste”; y por la expresión de Carolina, sé que no es una mentira. Ella está asustada. Su mirada, el nerviosismo en sus gestos… Todo se vuelve un camino luminoso hacia esa información desconocida que no tengo y que me hace sentir completamente ciego y desubicado en esta situación.

Así que mientras todos salen corriendo tras Liliana, yo agarro a Carolina del brazo y la arrastro hacia el otro extremo del estacionamiento.

Necesito respuestas, y las necesito ya.

—¿Qué quiso decir Liliana? —le pregunto, intentando mantener la calma, pero mi voz sale ronca y furiosa.

—¡¿De qué estás hablando?! ¡Todo lo que sale de la boca de la zorra es una mentira! ¡¿No ves que ahora resulta que es la dueña de todo?! —grita Carolina.

—¡No me cambies el puto tema! ¡¿Qué quiso decir Liliana con “todo lo que hiciste”?! —espeto con rabia y la veo apretar los puños.

—¿De verdad le vas a creer? —me dice, alzando la barbilla como si fuera la víctima en todo esto—. Esa mujer trató de matarme, Logan. ¡¿Cómo puedes creerle a ella antes que a mí?!

La miro, y sé que está mintiendo. No por las palabras que dice, sino por su cara. Por la forma en que baja la mirada justo después de hablar.

—No le estoy creyendo a ella, Carolina. Te estoy creyendo a ti. A tu cara de culpable. Ahora dime, ¿qué hiciste? ¿Qué es eso que te está asustando tanto?

—¡Nada! —grita, cruzando los brazos con el dramatismo de siempre—. ¡No hice nada! Esa mujer está loca, siempre ha sido una manipuladora, y tú sigues cayendo en sus juegos.

—¡Basta! —le grito de vuelta porque no puedo más con esto, pero antes de que esto escale mi hermano aparece a mi lado y empujo a Carolina contra él.

—Llévatela —le digo con tono cortante—. Sácala de aquí antes de que nos meta en problemas.

Vincent asiente y la toma del brazo. Ella patalea un poco, pero no se resiste mucho más y se sube a la camioneta.

Mientras ellos se alejan, me quedo solo, apoyado contra una pared y respiro hondo intentando calmarme, pero el peso de lo que acaba de pasar no me deja.

Tengo que regresar a la fiesta.

Tengo que verla otra vez.

—La señora Valencia aprecia las cosas simples pero refinadas. Le gustan las fresas, el buen vino, los caballos… —dice, como si estuviera recitando una lista de compras.

—¡Ah, los caballos! —exclama Braxton, girándose hacia mí con una sonrisa astuta—. ¡Logan tiene los mejores caballos de la región! Es un fanático absoluto y estoy seguro de que estará encantado de preparar una exhibición para la señora Valencia.

De repente siento todas las miradas sobre mí, especialmente la de Liliana, que me mira directamente a los ojos, y mi mundo se detiene.

—Qué curioso —dice ella con una sonrisa que no llega a sus ojos—. Ahora serán los segundos mejores caballos, porque yo tengo una colección impresionante.

Su comentario cae como un martillo, y sé que lo hace para obligarme a abrir mis puertas. Sabe que la presión de los hacendados sería lo único que me haría bajar la cabeza en esta situación, y ni siquiera se molesta en disimularlo. Su mirada es tan intensa, tan desafiante, que me siento clavado al suelo.

—¡Eso lo veremos! —dice Braxton sin darse cuenta de la tensión—. ¡Tengo una idea! Organizaremos una exhibición la próxima semana, solo para usted, señora Valencia. Podrá ver todos los caballos de la región, incluidos los de Logan. ¿Qué dice?

Liliana lo mira por un momento, como si estuviera decidiendo si molestarse siquiera en responder. Finalmente, asiente ligeramente, con una elegancia que me hace sentir un cosquilleo extraño.

—Haremos los arreglos necesarios —dice Arthur en su lugar, como si diera por sentado que ella acepta.

Y yo me quedo allí, atrapado en el centro de todo este desastre, sin poder quitarle los ojos de encima.

Ella está aquí, frente a mí, pero ya no es mi Lili.

Y a lo que sea que es… hay que temerle.

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