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IMPERDONABLE romance Capítulo 118

TOMO 3. CAPÍTULO 118. Un estudio de mercado

Logan

Estoy furioso desde el momento en que entramos a esa oficina. El simple hecho de que Liliana me haya hecho seguirla como un perro detrás de su dueña ya me tiene al borde, pero cuando veo al dueño de esta lujosa empresa de yates, todo mi cuerpo se tensa.

Derrick.

El maldito Derrick.

No puede ser…

No sé qué esperaba encontrarme, pero no esto.

Mis ojos se clavan en él al instante, y su reacción me lo dice todo: él tampoco esperaba verme aquí. Está pálido como un cadáver, y por primera vez en años, parece genuinamente asustado.

Pero lo peor no es eso.

Lo peor es Liliana. Ella sonríe, se adelanta y lo abraza como si fueran viejos amigos.

La escena es tan absurda que apenas puedo procesarla, porque después de todo el testimonio de Derrick fue el que la mandó a la cárcel.

—¿Li… Liliana…? —balbucea él y parece a punto de desmayarse, sus ojos viene de Liliana a mí y de regreso, y juro que lo veo trastabillar mientras trata de alejarse.

—¿Qué pasa, cariño…? ¿No te acuerdas de mí? —dice Liliana con una dulzura que solo puede ser veneno disfrazado.

Yo no entiendo nada comenzando con cómo es posible que Derrick sea el dueño de todo esto. Está tan tenso que parece a punto de quebrarse, y Liliana, en cambio, está relajada, como si todo esto fuera natural para ella

—¿Ustedes qué…? ¿Qué hacen a…? ¿Por qué están aquí? —El hombre frente a mí apenas puede hablar, y su mirada se pierde, como si no supiera de quién debería preocuparse más.

Liliana se sienta cruzando las piernas, absolutamente tranquila, y le sonríe.

—La pregunta es: ¿Por qué no, cariño? ¿Te molesta que nos volvamos a encontrar? Claro que no ¿verdad? ¡Debe ser increíble poder contarle a tus viejos amigos lo bien que te ha ido. ¿No es así? ¡Mira nada más qué negocio tan próspero, Logan! Después de todo, la vida ha sido muy amable con Derrick, ¿no es así?

Liliana asiente, y su tono es tan casual que podría estar hablando del clima.

—De una tía que ni siquiera sabía que existía. —Me mira con las cejas alzadas, como esperando que me sume a la burla; y luego vuelve a mirar a Derrick—. Una verdadera casualidad, ¿no es así, Derrick? Yo digo que tu tía le apuntó muy bien para morirse en el momento correcto. ¿No es cierto?

Derrick parece a punto de colapsar.

Mira a Liliana como si quisiera que desapareciera, pero cuando me mira a mí se que lo único que está sintiendo ahora mismo es miedo.

No creo en las casualidades así que claro que no me voy a tragar el cuento de que recibió una herencia el mismo día que salió de la cárcel. Así que voy empezando a entender por qué demonios Liliana ni siquiera se molestó en discutir porque yo la siguiera aquí.

Derrick sale de detrás del escritorio y señala la puerta.

—Me imagino que no viniste a comprar nada y si es sí será mejor que te vayas, Liliana… —dice finalmente, con un tono bajo y tembloroso—. Si viniste aquí a molestar, lo mejor será que no nos veamos. No tengo tiempo para esto.

—¿Molestar? —responde ella, abriendo los ojos y llevándose la mano al pecho como si estuviera ofendida; pero la sonrisa no se le va ni por un segundo—. Oh, no, querido. Yo no vine a molestar. Pero ciertamente vine a inspeccionar tu negocio, ver cuántos barcos tienes en tu stock, a hacer un estudio de mercado, como quien dice. Básicamente vine para asegurarme de que ahora eres un hombre con dinero… —Se pone de pie y camina hacia él con una sonrisa suficiente—. Porque vengo a quitártelo todo.

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