Entrar Via

IMPERDONABLE romance Capítulo 15

CAPÍTULO 15. Amenazas

Logan

Esta mujer me desespera, y me desespera porque no la entiendo. Paso saliva cuando recuerdo que también fue operada, que tiene la misma herida que yo y que le duele como a mí. ¿Entonces qué carajos hace cargando con mi peso y ayudándome?

—¿Eres masoquista o qué? —le espeto, observándola con ojos entrecerrados—. Estás tan jodida como yo, ¿y aun así te las das de Florence Nightingale?

Ella no responde al instante, veo que aprieta los labios y el maldito millonario sobreintruido que llevo dentro se le sale.

—No me digas, ni siquiera sabes quién era Florence Nightingale —escupo con fastidio y veo que sus ojos se cristalizan un poco.

—No, no tengo idea, y al parecer tampoco tenía idea de quién era Logan St. Jhon —murmura con tono resignado y toma una botella de champú.

Siento sus dedos firmes y suaves alrededor de mi cabello y mi cuerpo traidor exhala un suspiro sin que me dé cuenta.

—Eso está mucho mejor, Señor Greñitas —dice y abro los ojos al instante.

—¿Qué dijiste?

—Señor Greñitas —repite con tono un poco triste—. En el hospital no te podían lavar el cabello y parecía que acababas de salir de una caverna, todo greñudo… Luego despiertas y lo confirmas… ya sabes, lo de ser un troglodita.

—Y el troglodita no da permisos para que le pongas apodos cariñosos —respondo con sarcasmo.

—Por supuesto que no —suspira con condescendencia.

—Y tampoco doy permiso para que se apropien de mis cosas, ¿o vas a decirme de una vez quién te dio el anillo de mi madre? Porque sé que tú no pudiste abrir mi caja fuerte si nunca habías venido a esta casa.

Dejo que mis palabras floten en el aire, observando atentamente su reacción. Se detiene un segundo, como si estuviera calculando su respuesta, y finalmente levanta la mirada para encontrarse con la mía.

—¿Y qué es lo que crees que pasó, Logan? —pregunta en un tono nervioso, casi como si estuviera evaluando si debe decirme la verdad o no.

—Creo que me embaucaste —respondo sin rodeos, disfrutando un poco de la manera en que su mandíbula se tensa—. De alguna manera me chantajeaste para que me casara contigo, y cuando lo conseguiste trataste de matarme.

—Sí, porque hasta ahora tu muerte ha sido mi prioridad, ¿verdad? —espeta con ironía.

—Lo que vino después quizás fue la forma de cubrirte la espalda frente a la gente que sí me quiere, como mi hermano, por ejemplo.

—Créeme, si hubiera podido elegir, es evidente que Vincent habría sido una mejor elección que tú —replica sin mirarme pero esas palabras bastan para que algo despierte dentro de mí ¡y no son celos!

—Te vas a quedar aquí —decido de repente.

—¿Qué…? ¿Por qué…? ¡Tú dijiste…!

—Que no te quería en mi cuarto, pero viendo que tienes tanta prisa por largarte, creo que debería replantearme las cosas —replico.

—O sea que ahora vas a ordenar todo lo contrario de lo que yo quiera solo para hacerme sentir mal.

—¿Te ha hecho sentir mal acompañarme en el hospital? —la azuzo con un gesto de inocencia tan fingido que casi me gruñe.

—No tergiverses las cosas. Acompañarte en el hospital nunca fue el problema, el que me haces sentir mal eres tú, a propósito, cada vez que puedes, así que no te hagas el idiota.

—¡¿DISCULPA?! —Mi voz es un rugido en medio de la habitación y veo cómo se sobresalta y se encoge sobre sí misma—. ¡No ha nacido la maldit@ mujer que me pueda hablar así, así que más vale que tengas mucho cuidado con lo que dices si no quieres que termine el puto trabajo que empecé el día que te conocí!

Se lleva una mano al cuello con un gesto inconsciente y luego se acaricia la nuca como si tratara de disimularlo, sus ojos se cristalizan pero no dice nada, solo baja la mirada al suelo y yo ni siquiera lucho porque la rabia se me pase.

—Mi esposa debería quedarse cuidándome —escupo con determinación—, pero en mi cama solo duermo yo, así que el sofá es perfecto para ti.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: IMPERDONABLE