La actitud despreocupada de Kiara les pareció a los demás competidores una demostración de soberbia sin límites.
De inmediato, el comité organizador envió a un equipo para realizar una inspección pública. Esta era una competencia de alto prestigio internacional; los consultores técnicos contratados eran gigantes de la industria, e incluso había miembros veteranos de alianzas de ciberseguridad.
Varios expertos bajaron hacia el escenario con sus equipos de diagnóstico.
Justo en ese instante, dos personas entraron a paso lento por las puertas del estadio.
El hombre al frente vestía un elegante traje informal y tenía un rostro sumamente atractivo. Caminaba con una mano en el bolsillo, mostrando en sus facciones un aire de hastío, dejando en claro que no sentía ningún interés por ese entorno académico.
Detrás de él caminaba un joven rubio, vestido con marcas exclusivas.
Eran Patricio Fuentes y su amigo Pablo.
Pablo caminaba detrás de él, mirando en todas direcciones.
—Patricio, con tanta gente aquí, ¿cómo vamos a encontrar a la motociclista de hace rato?
Patricio caminó con tranquilidad y respondió con frialdad.
—La más hermosa de todo el lugar, esa es ella.
—¿La más hermosa? —preguntó Pablo, sorprendido. Jamás esperaba escuchar un halago semejante salir de los labios de Patricio. Su curiosidad despertó. ¿Qué tan bella podía ser para que su exigente amigo la llamara la más hermosa?
Con tanta gente presente, ¿cómo podía estar tan seguro?
De repente, la mirada de Pablo se detuvo en una figura en el escenario de la competencia y sus ojos se iluminaron.
—¡Patricio, Patricio! ¡Mira allá en el escenario! ¡La chica de la motocicleta, tiene que ser ella!
Pero al levantar la vista y posar su mirada sobre el escenario, sus pasos se detuvieron en seco. Quedó paralizado.
Unos segundos después, se quitó bruscamente las gafas de sol para observar mejor.
Aquella chica deslumbrante y fría, con una actitud perezosa... ¡realmente era Kiara!
La mirada de Patricio repasó rápidamente la escena. Notó el letrero colocado en la mesa de la chica, que indicaba su universidad y el nombre de su equipo: Universidad Libre del Sur - Equipo Esperanza.
—¡Dios mío! ¡Esa chica representa a la Universidad Libre del Sur! —exclamó Pablo al ver el letrero—. Patricio, ¿no decías que era una chica de campo sin educación? ¡¿C-cómo es que es una representante de la universidad?!
Tragó saliva.
—¡Es la Universidad Libre del Sur! Todos sabemos lo difícil que es entrar ahí. El viejo rector tiene un carácter de hierro, no se doblega ante nadie. Los herederos ricos como nosotros no podemos entrar ni usando todo el dinero y el poder del mundo.

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