Y ahora...
Allí estaba ella, de pie en la plataforma de competencia, recibiendo ofertas desesperadas de figuras de talla nacional, y apenas se había dignado a levantar la mirada, mostrándose indiferente hacia todos ellos.
Parecía que esas personalidades poderosas, a las que los miembros de la alta sociedad rogaban por acercarse, no significaban nada distinto a la gente común para ella.
Esa tranquilidad le nacía desde los huesos.
Ahora... irradiaba una luz tan deslumbrante que la volvía inalcanzable.
Patricio miró fijamente a Kiara, aferrando los reposabrazos con tal fuerza que sus nudillos palidecieron.
—Kiara...
Un sentimiento inédito y perturbador comenzó a brotar descontroladamente en su interior.
...
Los aplausos en el recinto no cesaban.
Los expertos seguían revoloteando ansiosos alrededor de Kiara.
Las palabras de elogio resonaban sin descanso.
Sabrina estaba a punto de desmayarse del coraje.
Su plan original era arruinar a ese grupo de muertos de hambre del Equipo Esperanza, pero al final la única que había quedado en ridículo era ella.
Y Kiara se estaba llevando toda la gloria.
¿Acaso esos llamados expertos habían perdido la cabeza?
¿Cómo podía una simple chica de campo poseer habilidades de semejante nivel?
Llena de odio y frustración, clavó su mirada venenosa en Kiara.
Como si quisiera atravesarla con los ojos.
De no ser por el temor a ofender a los jueces y a los poderosos del equipo técnico...
¡De verdad tenía ganas de llamar a su hermano para que mandara a alguien a revisar personalmente la computadora de Kiara!
Tal vez la mirada de Sabrina era demasiado ardiente.
Porque Kiara, quien seguía recostada con aire perezoso en su silla, levantó la vista y miró directamente en su dirección.
Alzó la mano y dio unos golpecitos despreocupados sobre la mesa.
El sonido sordo retumbó un par de veces.
Pero fue suficiente para que todos los peces gordos a su alrededor guardaran silencio.
El aura imponente y majestuosa que emanaba la chica parecía ser algo innato en ella.
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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste