Y frente a la disculpa de Sabrina...
Kiara solo dirigió una mirada fugaz y desinteresada a sus compañeros de equipo.
Sus ojos claros no mostraban ni la más mínima alteración.
Como si esa disculpa tan humillante no mereciera ni un segundo de su atención.
Con la mirada, parecía preguntarles a sus compañeros: ¿Están satisfechos?
A decir verdad, cuando Santiago y los demás vieron la actitud sumisa de Sabrina, sintieron una satisfacción indescriptible.
Estando apadrinados por la familia Benítez, habían sufrido incontables abusos por parte de ella en el pasado.
Jamás imaginaron que algún día lograrían que esa caprichosa y tirana joven se inclinara ante ellos para pedir perdón.
Sin embargo, una simple disculpa no era suficiente.
No iban a responderle con un no pasa nada.
Ni tampoco iban a aceptar su perdón.
—Mmm...
De pronto, Rosana ladeó la cabeza, dejando que el flequillo le cayera sobre la mejilla para mostrar sus ojos brillantes y vivaces.
Sonrió y dijo:
—Compañera Sabrina Benítez, ¿qué fue lo que dijiste? Es que no te escuché.
—Y si yo no te escuché, estoy segura de que el resto de los participantes y el público tampoco.
—¿Qué tal si hablas más fuerte para que todos puedan notar lo sincero que está siendo el Equipo Atrapasueños?
El rostro de Sabrina se descompuso por completo, consumida por la vergüenza.
Le lanzó una mirada cargada de odio a Rosana.
Al parecer, jamás se esperó que esa niñita insignificante, que siempre andaba cabizbaja, ahora resultara tan insolente. ¿Cómo se atrevía a humillarla?
La furia de Sabrina amenazaba con desbordarse.
De inmediato, Rosana se escondió detrás de Mariana Moreno y exclamó de manera exagerada:
—¡Ay! Parece que la compañera Sabrina no quiere pedirnos perdón. Como insiste en que no hizo nada malo... Bueno, al final del día los que tenemos la conciencia tranquila somos nosotros y no le tememos a las investigaciones. Que sea el comité quien tome cartas en el asunto.
El rostro de Sabrina se tensó y sus ojos se pusieron llorosos.
Pero esta vez no era de rabia, sino de dolor e impotencia.
¡Estas malditas perras lo estaban haciendo a propósito!



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