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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 1025

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Su rostro estaba pálido y desencajado.

Apenas logró recuperar un poco el aliento, bramó enfurecido y con los dientes apretados: —¿Qué pedazo de basura se atreve a golpearme? ¿Acaso no creen que yo...?

Estaba lanzando maldiciones.

Pero, de pronto, Pablo vio algo aterrador, agarró el brazo de su amigo con fuerza y su voz tembló: —¡Shh!

—Patricio, no... no lo hagas... Ese es, es...

Patricio lo empujó enfadado, con una mueca retorcida: —¿Cuál ese? ¡A mí me vale madre quién sea, yo...!

Giró la cabeza con expresión salvaje para mirar.

Y al hacerlo.

Se topó de lleno con un par de ojos oscuros, profundos y gélidos.

Aquellos ojos, fríos como el hielo fragmentado, no mostraban ni la más mínima chispa de calidez.

La voz de Patricio se cortó en seco.

Fue como si alguien le hubiera agarrado el cuello, impidiéndole articular una sola palabra más.

Sintió que la sangre se le congelaba en las venas en ese preciso instante.

—S-señor Carrasco...

Sus labios temblaron, mientras un escalofrío le recorría desde la planta de los pies hasta la nuca, haciéndolo temblar incontrolablemente.

Joaquín.

El heredero de los Carrasco en Clarosol.

Aquel que se alzaba en la cúspide del poder de la ciudad, capaz de mover montañas con un solo gesto.

El heredero que la familia Fuentes había intentado contactar desesperadamente, pero al cual no eran dignos ni de ver de lejos.

Joaquín...

¿Qué diablos hacía él aquí?

¿Por qué Joaquín lo había pateado?

En ese momento, Patricio se acobardó por completo y no tuvo agallas para decir un solo insulto más.

En cambio, temblando de miedo, forzó una sonrisa aduladora y le preguntó a Joaquín con absoluta sumisión: —S-señor Carrasco, ¿acaso he hecho algo malo para incomodarlo...? ¿Para qué se molestó usted mismo en patearme?

Tragó saliva con dificultad, apretando los dedos en puños: —¿No se ensució los zapatos por mi culpa?

Incluso sostuvo sus dedos y los acercó a sus labios para depositar un beso en ellos.

Mostrando una intimidad absoluta, como si nadie más existiera a su alrededor.

Esto provocó que los ojos de Patricio se abrieran de par en par, con un rostro lleno de shock e incredulidad.

Joaquín... ¿y Kiara?

¿Desde cuándo... tenían esa clase de relación?

Entonces, ¿Joaquín acababa de patearlo para defender a Kiara?

¡Kiara había... había logrado conquistar al heredero de la familia Carrasco! ¿De dónde sacó semejante habilidad?

¡Se trataba de Joaquín!

¡El heredero de la familia Carrasco, el hombre que dominaba el poder supremo en Clarosol!

Los ojos de Patricio parecían a punto de salirse de sus órbitas.

Su cabeza le daba vueltas.

Era como si le hubiera caído un rayo, dejándolo paralizado e incapaz de reaccionar.

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