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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 1080

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A Patricio lo habían insultado de arriba a abajo y además le habían dado un portazo en las narices.

Su rostro estaba lívido de pura vergüenza.

Le tronaban los nudillos y su mirada era pura oscuridad.

¿Ignorante?

¿Una campesina muerta de hambre salida de quién sabe dónde se atrevía a llamarlo ignorante a él?

Era una humillación insoportable.

Él sentía que se había rebajado demasiado. Que prácticamente le había puesto el camino fácil a Kiara en bandeja de plata.

Y ella no solo no había aceptado la ayuda.

Sino que se había subido a sus barbas, permitiendo que su equipo lo pisoteara de esa manera.

¿De verdad creía que él la necesitaba tanto?

¿O de verdad era tan ilusa para creer que el heredero de los Carrasco la convertiría en su esposa oficial?

—¡Bien! ¡Muy bien! ¡Sigue ahogándote en tu propio orgullo, Kiara!

—Ya que quieres jugar a la valiente, luego no digas que no te lo advertí. ¡Cuando pierdas este torneo, no vengas llorando a rogarme!

Con el rostro pálido de rabia, Patricio se dio la vuelta para marcharse.

Mientras caminaba, soltó una carcajada sarcástica.

—Humberto, llévame ahora mismo a exhibir todo el equipo que traje. ¡Me niego a creer que Kiara no suplique por él cuando vea lo que se está perdiendo!

Pero Humberto no movió ni un músculo. Estaba petrificado frente a la puerta del laboratorio.

Tenía los ojos desorbitados y las pupilas contraídas por el impacto.

Estaba en shock absoluto.

Patricio frunció el ceño.

—¿Humberto?

El juez volvió en sí de golpe, miró a Patricio y tragó saliva ruidosamente.

—S-Señor Fuentes...

—La tecnología que usted trajo... frente a ese verdadero tesoro nacional, sí es literalmente un montón de chatarra sin valor.

La expresión de Patricio se congeló por completo.

Frunció el ceño, negándose a creerlo.

—¿Cómo va a ser posible? ¿Cómo tendrían ellos la autorización para usar un tesoro nacional de ese nivel?

—¡Le juro que no me equivoco! —Humberto sentía un nudo en la garganta, la emoción lo dominaba—. ¡Es el equipo clasificado del gobierno! Hace tiempo yo fui el encargado de escoltar un traslado de ese equipo, y recuerdo perfectamente que lleva grabado el Sello de Excelencia Nacional en forma de dragón.

—¡Justo ahí, en el costado de la máquina principal!

Ese sello era la marca máxima aprobada por el Instituto Nacional de Investigación Avanzada.

Solo existía uno en toda Solarenia.

Y estaba en las manos de Kiara Ibarra.

—Ella... ¿quién diablos es ella? ¿Cómo es que tiene permiso para usar eso? ¡Cualquiera que tenga acceso a eso es alguien inmensamente poderoso en el país!

Y él lo sabía mejor que nadie, porque cuando fue el encargado de escoltarlo...

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