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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 1104

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Sabrina había perdido por completo la razón por el coraje.

Kiara Ibarra la tenía al borde del colapso.

¡Y su propia compañera se atrevía a mirar a Kiara de esa forma!

¿De qué se arrepentía? ¿Qué le frustraba?

—¡Maldita arrastrada! ¿Estás celosa? ¿Quieres ir a lamerle los pies? ¡Pues ve! ¡A ver si siquiera te voltea a ver!

La bofetada fue fuertísima.

Tan fuerte que se escuchó por encima de todo el bullicio del comedor.

El ruidoso comedor quedó sumido en un silencio sepulcral.

Todos se detuvieron y giraron la cabeza al unísono hacia la mesa del Equipo Atrapasueños.

La compañera agredida se cubrió el rostro, con lágrimas en los ojos y una expresión de total incredulidad.

Su Equipo Atrapasueños, debido al orgullo desmedido de Sabrina, no había tenido permitido asistir a la explicación de Kiara.

Ahora, el progreso de todo su equipo estaba atascado; no avanzaban ni un milímetro.

Mientras tanto, los demás equipos volaban con sus investigaciones.

Era imposible que lograran alcanzarlos.

¿Cómo no iba a envidiar a los otros equipos?

Sabrina no esperaba haber hecho tanto escándalo.

Al ver que los demás competidores la miraban con desprecio, su rostro palideció y, señalando a la multitud, empezó a gritar.

—¡¿Qué miran?!

—¡Bola de cobardes sin orgullo! ¿Les gusta ser los perros falderos de alguien? ¿De qué están tan orgullosos?

—Solo porque Kiara Ibarra les hizo un favorcito, ya están moviendo la cola, rebajándose como mascotas sin una pizca de dignidad.

—¿No les da vergüenza ser tan patéticos?

El comedor permaneció en silencio unos segundos.

Solo resonaban los gritos histéricos de Sabrina.

El comedor estalló en risas.

Después de los últimos días.

Ya nadie tenía paciencia para soportar los berrinches de niña rica de Sabrina.

Sabrina jamás pensó que esos fracasados se atreverían a burlarse así de ella.

Pisó fuerte, fuera de sí.

—¡Cállense! ¡Cállense todos!

—¡Yo no necesito de nadie! Mi Equipo Atrapasueños está lleno de la élite. ¡Nos bastamos por nosotros mismos!

—¡Solo un montón de inútiles e idiotas como ustedes necesitan limosnas de esa campesina!

Los demás competidores rieron con ganas.

—¿Por ustedes mismos? Ah, claro. Sigan haciéndolo solitos. Nosotros ya avanzamos un montón. Aquí te esperamos a ver cuándo nos alcanzas.

—Exacto. Alguien aquí no quiere aprender, y de paso arrastra a su equipo. Todo por su estúpido orgullo. Sus compañeros pagan los platos rotos.

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