El oficial soltó una carcajada fría y levantó ligeramente la barbilla.
—Al final del documento encontrará el reporte completo del análisis técnico que le hicimos a su equipo.
—Los equipos que usted trajo tienen una carcasa nueva, pero los componentes internos están defectuosos. Además, el diseño del sistema tiene graves problemas de compatibilidad. Al forzar la potencia, es natural que causen una sobrecarga.
—Por si fuera poco, en los componentes principales se descubrió un software de espionaje extranjero.
—Si pasaron la seguridad fue porque se ingresaron con un permiso especial como patrocinadores del evento y firmó una garantía de seguridad. Por eso no los desarmamos para una revisión profunda.
A Patricio le retumbaba la cabeza.
Con las manos temblorosas, hojeó las últimas páginas del informe técnico de sus equipos.
Con cada línea que leía, su rostro se volvía más pálido.
Sus manos temblaban cada vez más incontrolablemente.
—Patricio Fuentes, no estoy aquí para negociar, sino para informarle.
—Si no firma la aceptación de la indemnización, lo detendremos inmediatamente y notificaremos al patriarca de la familia Fuentes para que venga por usted.
El oficial añadió con frialdad:
—Debería saber que las consecuencias del daño ocasionado por ese equipo son suficientes para acusarlo de espionaje. Exigir solo cuatrocientos millones es una cortesía por el prestigio de la familia Fuentes.
Patricio cayó de rodillas, con gotas de sudor frío escurriéndole por la frente.
Temblaba de pies a cabeza.
Ahora sí que estaba aterrorizado.
Cuatrocientos millones...
¡Cuatrocientos millones!
La última vez, por la estúpida carrera con Kiara en Monte Gris, había perdido cien millones.
Y como aquello involucró a jóvenes de familias muy importantes de Clarosol, la familia Fuentes, para evitar problemas mayores, había tenido que pagar los platos rotos a regañadientes.
Por eso su abuelo lo mandó castigado al extranjero y le dio un fuerte sermón.
Había logrado regresar hace muy poco y apenas se le había bajado el coraje a su abuelo.
Incluso le había prometido que, como Observador Especial del torneo, iba a aprovechar esta oportunidad para aumentar el valor de las acciones de la familia Fuentes.
Y ahora...
Otra vez lo había arruinado todo.

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