Si era alguien de la alta sociedad...
Pagar cuatrocientos millones no debería ser gran cosa, ¿verdad?
Si no era capaz de desembolsar esa cantidad, entonces ¿de qué servía ser un heredero tan poderoso e imponente?
—¡Kiara! ¡Kiara!
Los ojos de Patricio se iluminaron de repente al verla.
La llamó desesperado, agitando las manos.
Si no fuera por los agentes de seguridad que lo bloqueaban, ni siquiera habría pensado en su propio orgullo; simplemente se habría arrastrado hasta Kiara para rogarle.
Kiara ahora era tan importante.
Había utilizado a Soberano-9, un equipo único en todo el país; conocía al profesor Morales, y el profesor Morales incluso la trataba con profunda devoción.
Si... si Kiara le ayudaba...
Si lograba convencerla para que le pidiera al profesor Morales intervenir...
¿Acaso se le perdonaría la indemnización de cuatrocientos millones?
¿Y se libraría del castigo?
—¡Kiara, tienes que salvarme! —gritó con todas sus fuerzas.
Rosana se dio la vuelta.
—Líder, le está suplicando a usted.
Kiara levantó la mirada perezosamente y observó a Patricio por un momento.
Pero no dijo nada.
Su actitud de total indiferencia puso nervioso a Patricio.
—¡Kiara! ¡Por el cariño que alguna vez nos tuvimos, por favor, ayúdame!
—Conoces muy bien al profesor Morales. Si le pides que hable por mí, que explique un poco la situación...
—¡Ayúdame, si me ayudas, te juro que la familia Fuentes y yo te lo agradeceremos toda la vida! ¡Te daré lo que me pidas!
—¡Prometo que a partir de ahora haré todo lo que me digas, seré tu perro si lo quieres! ¡Y no me importará lo que pasó entre tú y... el señor Joaquín! ¡Si me ayudas, nada de eso me importará!
Su tono suplicante hizo que varios de los competidores miraran a Kiara sorprendidos.
Desde que había llegado a la isla, Patricio siempre había actuado con aires de un joven millonario.
Cada palabra que decía estaba llena de soberbia.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste