Varios guardaespaldas avanzaron de inmediato, agarraron a Pamela por ambos brazos y la arrojaron fuera del yate sin contemplaciones.
Pamela cayó pesadamente sobre el muelle y rodó un par de metros.
Quedó cubierta de arena, con el cabello alborotado y el rostro hinchado y lastimado.
Se encogió en el suelo, sacudiendo la cabeza con desesperación.
—No... no es cierto, soy la heredera de los Ibarra, yo soy de la familia Ibarra, todas mienten... ellas mienten...
Levantó la vista, buscando alguna mirada comprensiva a su alrededor.
Pero solo encontró rostros llenos de desprecio y burla.
Nadie sentía ni una gota de lástima por ella.
—Qué asco, era una usurpadora y encima se atrevía a ser tan arrogante.
—Con razón el señor Carrasco ni siquiera la miró. Teniendo a su verdadera prometida al lado, ¿quién se fijaría en una impostora?
—Exacto, ¡ni siquiera es digna de limpiarle los zapatos a Kiarita!
—Haciéndose la niña rica cuando en el fondo no es más que una ladrona.
Rosana puso cara de entenderlo todo de repente.
—¡Con razón! Cuando mi capitana apenas entró a la universidad, esa tal Pamela Gómez se dedicó a esparcir rumores, diciendo que la capitana era una campesina que ni siquiera había terminado la preparatoria.
—¡Lo hacía porque estaba aterrada de que la capitana la desenmascarara!
Rosana soltó una carcajada y miró a Pamela Gómez con profundo asco.
—¡Vaya paranoia que te cargas! Conociendo a la capitana, ella ni siquiera te tomaba en cuenta. Si no hubieras estado haciendo el ridículo como un payaso todo este tiempo, tratando de llamar su atención, a la capitana ni le habrías importado.
—¡Así que te lo tienes bien merecido!
Al escuchar esas crueles burlas, la vanidad que había sido su mayor orgullo terminó por romperse en mil pedazos.
Tirada en el muelle, Pamela se tapó la cara con las manos y rompió a llorar, llena de desesperación.
Se acabó.
Todo había terminado.
Para mantener su fachada de chica rica, había soportado ser tratada como un perro por Sebastián Benítez y las humillaciones de Sabrina.
¿Y para qué?
Al final, igual había caído al abismo.

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