Entrar Via

Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 1151

Nuevo hogarIndomable: No soy la chica que echaste ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

—A juzgar por esa llamada encriptada que acaba de hacer Guillermo, ya he logrado rastrear a la inversa la señal de comunicación del tipo al que llama 'Enviado'.

Joaquín se puso de pie, apoyando una mano en el respaldo de la silla detrás de Kiara. Sus labios se curvaron en una sonrisa cautivadora.

—Kiki, a partir de aquí, te lo dejo a ti.

Kiara levantó las manos y sus dedos comenzaron a volar sobre el teclado con una destreza hipnótica.

En la pantalla, interminables líneas de códigos complejos bailaban sin cesar.

Saltaban de un servidor a otro, atravesando capa tras capa de encriptación militar.

Joaquín la observaba en silencio, con esa sonrisa a medias y la mirada profunda y oscura clavada en ella.

Le fascinaba verla cuando estaba así de concentrada.

Parecía... como si la joven resplandeciera con luz propia.

—Listo —anunció Kiara de repente.

Joaquín apartó la vista de su hermoso rostro y miró la pantalla.

La imagen se había congelado en un mapa satelital.

Un punto de coordenadas rojo parpadeaba intensamente.

Joaquín entrecerró los ojos.

—¿Esto es... una isla privada en aguas internacionales?

Kiara asintió.

Sus dedos largos y elegantes presionaron un par de teclas más.

La pantalla cambió de inmediato.

Lo que apareció ante sus ojos fue la transmisión en vivo de una cámara de seguridad.

El lugar era, sin duda, esa misma isla.

La cámara hizo zoom.

En el centro de la isla se erguía una imponente construcción negra.

Y en lo más alto de la estructura, destacaba el inconfundible emblema de un sol negro.

El Laboratorio Ocaso Negro.

Joaquín alzó una ceja, con los ojos brillando de diversión.

—¿Acaso acabas de... hackear sus propias cámaras de seguridad?

Kiara se reclinó en la silla, con una expresión perezosa y arrogante.

Y en el instante exacto en que alguien de la Organización Ocaso Negro abriera ese archivo...

El troyano de rastreo se activaría, fijando las coordenadas exactas de su guarida.

Y ahora, lo había conseguido.

Había encontrado el nido de las ratas.

En cuanto a por qué, hace un momento en el escenario, la presentación de Sabrina se transformó en el mismo virus que ella había intentado meterle al Equipo Esperanza...

Bueno, la respuesta era sencilla.

Una vez que confirmó que Guillermo había enviado los datos a Ocaso Negro y el programa de rastreo se activó...

Solo tuvo que mover un dedo.

Devolverle a Sabrina su propio virus no le costó ni el más mínimo esfuerzo.

Joaquín observó a la chica que prácticamente estaba recostada contra su pecho. Esa actitud desafiante y peligrosa era un contraste fascinante con su habitual frialdad.

La rodeó con sus brazos, atrayéndola por completo hacia él.

Su voz grave y ronca resonó, cargada del mismo nivel de peligro:

—Ya sea Ocaso Negro o cualquier otra porquería, si se atreven a clavar sus garras en Solarenia...

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste