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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 1194

—Escuché que las piernas de Regino ya están casi perfectas. Ahora camina hasta más firme que yo. Cuando hagamos la boda, ni siquiera tendrá que usar la silla de ruedas. ¡Es una noticia maravillosa!

A Eloísa se le iluminaron los ojos:

—¡Yo, yo quiero ser dama de honor! ¡Quiero ser la dama de honor de Kiara!

Don Fernando se emocionaba cada vez más:

—Sí, sí, sí, nuestra pequeña Ellie será la dama de honor. Tenemos que organizarnos bien y decidir dónde será la recepción. Por supuesto, todo se hará según los gustos de Kiarita...

Los ojos de Eloísa brillaban de pura emoción, y empezó a parlotear sin parar junto con Don Fernando, discutiendo los pormenores de la boda.

Joaquín, al escuchar a su abuelo y a su hermana llevar la conversación cada vez más lejos, notó que no solo ya habían planeado la boda, sino que hasta estaban decidiendo cuántos hijos iban a tener.

Carraspeó un par de veces para tratar de llamar su atención.

Pero Don Fernando estaba tan inmerso en su alegría que ni siquiera le prestó atención:

—Hay que buscar el momento perfecto, voy a pedirle a alguien que vea una buena fecha. Sé bien qué le gusta al viejo Regino, pero tengo que averiguar qué prefieren los demás de la familia Ibarra para preparar los obsequios...

—¡Cof, cof, cof! —tosió Joaquín, esta vez mucho más fuerte.

Don Fernando le lanzó una mirada fulminante:

—¿Qué tanto toses? Si te duele la garganta, toma un vaso de agua fresca y ya.

Eloísa se tapó la boca a su lado, aguantándose la risa.

Kiara, recostada en el respaldo de la silla, escuchaba la conversación sin mostrar el más mínimo rastro de timidez.

Dio un sorbo a su bebida con total tranquilidad.

—Don Fernando, no hace falta que me atienda —dijo Kiara con voz calmada, lanzándole a Joaquín una mirada que era mitad sonrisa, mitad advertencia, y soltó una ligera risita—. Mejor que Joaquín coma bastante para que recupere energías, él... sí que necesita fortalecerse.

Esas palabras sonaron extremadamente raras en aquel contexto.

Don Fernando y Eloísa se miraron el uno al otro.

Ambos abrieron los ojos de par en par, y sus miradas se clavaron simultáneamente en Joaquín.

Luego, lentamente, bajaron la vista...

¿Necesita fortalecerse?

¿Recuperar energías?

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