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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 1195

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Joaquín condujo el auto fuera de la mansión de la familia Carrasco.

En el asiento del copiloto, Kiara vio el rostro de Joaquín, que estaba más pálido y frustrado que nunca, y alzó una ceja, preguntando, aunque sabía perfectamente la respuesta:

—¿Qué te dijo tu abuelo hace un momento?

Las manos de Joaquín se apretaron con fuerza alrededor del volante.

El auto avanzaba a paso lento.

Él giró un poco la cabeza y la miró con un resentimiento casi cómico:

—¿Pues qué crees que me dijo?

—Mi intachable reputación quedó hecha pedazos por culpa de tu boquita.

Joaquín apretó los labios, viéndose ofendido y digno de lástima:

—¡No me importa, vas a tener que hacerte responsable de mí por el resto de tu vida!

Kiara se recargó en el asiento y se echó a reír.

Alzó la mirada y dejó que sus ojos llenos de burla se posaran en cierta zona de su anatomía:

—¿Por qué dices que arruiné tu reputación? Lo que dije, ¿no es acaso la pura verdad?

—¡...Kiara, me las vas a pagar! —masculló Joaquín—. ¡Ya verás, te demostraré en carne propia de lo que soy capaz!

Kiara rio aún con más ganas, cerrando sus hermosos ojos en medialuna.

Después de las bromas, Joaquín tomó el camino hacia la mansión Ibarra.

Justo cuando iba a cambiar de carril, Kiara indicó:

—Sigue derecho.

Joaquín avanzó por esa avenida y la miró de reojo:

—¿A dónde vamos?

—A las afueras —respondió Kiara, dándole una dirección extremadamente alejada y remota.

Joaquín se quedó un segundo pensativo, pero no hizo más preguntas y simplemente pisó el acelerador, dirigiéndose al lugar.

Una hora después, el auto se detuvo en una zona industrial abandonada y completamente en ruinas.

Era un lugar desierto, sin un alma a la vista.

Siguiendo las instrucciones de Kiara, Joaquín estacionó el auto en un rincón sumamente oculto.

Ambos bajaron, y Joaquín echó un vistazo a su alrededor.

La maleza crecía por todas partes, y el ambiente de total desolación le daba al lugar un aire macabro.

—Vamos.

Kiara tomó la delantera.

Con paso seguro, se adentró en las profundidades de una fábrica medio colapsada.

Finalmente, se detuvo frente a una pesada puerta de hierro cubierta de óxido.

¡La jefa había traído... a un hombre a la base!

¡Y no a cualquier lugar, sino al núcleo de poder del Sector 7, la base secreta más importante de la Liga Espectro en Clarosol!

Aquí la seguridad era extrema y la información estaba blindada.

Aparte de los altos mandos de la Liga Espectro, ¡nadie en el mundo sabía que este lugar existía!

Pero la jefa, ¡había traído a un hombre! ¡Un hombre!

Aunque estaban atónitos, solo se atrevían a expresar su sorpresa con los ojos, sin decir una sola palabra.

Kiara ofreció una explicación escueta:

—Es uno de los nuestros.

Los ojos de Roca y del resto del equipo se abrieron como platos.

¿Uno de los nuestros?

¿Qué tan integrado tenía que ser para que ella lo trajera aquí?

Este sujeto claramente era el futuro... cuñado, digo, ¿el futuro esposo de la Jefa?

Joaquín observó el imponente cuartel subterráneo, y en lo profundo de sus oscuros ojos se agitaron emociones intensas.

Sintió como si algo golpeara con fuerza su pecho, desatando una oleada de sensaciones indescriptibles.

Ella, con total naturalidad, lo había llevado al corazón mismo de la Liga Espectro.

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