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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 1428

¡Esa fuerza...!

¡Eso no era algo que una joven delicada pudiera hacer!

Joaquín recogió el chip del suelo y se lo entregó a Esteban.

—Hermano, te encargo que le hagas llegar esto al Ministerio de Seguridad Nacional.

Esteban guardó el dispositivo en una bolsa especial de evidencias.

Pascual estaba pálido, con un semblante que parecía sacado del más allá.

Se sostuvo la muñeca perforada, clavando su mirada llena de furia contenida en aquella aguja de plata.

Luego, alzó la cabeza de golpe y miró a Kiara.

Esa máscara de hombre amable y refinado finalmente se quebró, dejando a la vista una expresión oscura y siniestra.

—¡Señorita Ibarra, jugaste una excelente partida, mis respetos!

Kiara curvó los labios con indiferencia.

—Se hace lo que se puede. Nada comparado con su habilidad, presidente Osorio, para convertir una fundación benéfica en un puente de lavado para Ocaso Negro.

El rostro de Pascual perdió aún más color.

Movió los labios, queriendo decir algo, pero no pudo.

A estas alturas, cualquier explicación sería inútil.

Kiara le había arrancado el disfraz frente a todos.

Jamás debió haber abierto la boca.

Mientras tanto, entre la multitud, Elías Solórzano y Alonso Morales sentían un escalofrío recorrerles la espalda.

Finalmente se daban cuenta.

Esta noche no estaban ayudando a Pascual a humillar a la niñita rica de la familia Ibarra.

Pascual los había usado como carne de cañón para sondear el terreno.

Y casi terminan hundidos junto a él en esa pesadilla llamada Ocaso Negro.

El rostro de Elías era un poema de terror.

Y Alonso Morales sentía que las rodillas le temblaban tanto que, tras haberse creído intocable por su centenario legado médico, ahora apenas podía mantenerse en pie.

A Kiara ni siquiera le importaba mirarlos.

Tanto la familia Solórzano como la familia Morales eran solo las piedras ruidosas en el camino.

La verdadera rata ya había sido sacada a la luz.

Kiara fijó su mirada en Pascual, y la curva de sus labios se acentuó lentamente.

—Verás, cuando se trata de salvar vidas, odio que me estorben. Y cuando estoy lidiando con demonios, no soporto que intenten disfrazarse de humanos.

—Presidente Osorio, llevas demasiado tiempo usando ese disfraz. Ya era hora de quitarte la máscara.

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