El ambiente en la sala era tan denso que casi costaba respirar.
En ese momento, el capitán del Grupo Especial de Investigación habló a través del comunicador.
—Señores, debemos ser muy claros respecto a Puerto Blanco y la Ruta Cero.
—Puerto Blanco está en territorio sin ley, las fuerzas de seguridad convencionales no tienen jurisdicción ahí.
—Y una vez que la Ruta Cero entra a mar abierto, cualquier intervención oficial podría desatar un conflicto internacional de enormes proporciones.
El capitán hizo una pausa, y su voz se volvió más grave.
—Si movilizamos a las fuerzas especiales, alertaríamos al enemigo. Lo más probable es que Ocaso Negro destruya el barco con todos a bordo para eliminar las pruebas.
—Corvus envió esta invitación porque sabe que no podemos enviar al ejército.
—Según la inteligencia de Don Gonzalo, la Ruta Cero no es solo un barco de contrabando para Ocaso Negro.
—A bordo habrá fugitivos internacionales, compradores del mercado negro, mercenarios, recursos ilegales y probablemente, sujetos de prueba trasladados clandestinamente.
—Si perdemos el control de ese barco, será una crisis internacional.
—Por lo tanto, Seguridad Nacional no puede involucrarse directamente de manera oficial.
Esas palabras cerraron todas las salidas posibles.
No podían usar fuerzas masivas.
No podían actuar legalmente.
No podían alertar a los enemigos.
En otras palabras, la única forma de infiltrarse en la Ruta Cero era usando identidades clandestinas, a través del mercado negro.
Y la única forma de conseguir acceso, era usando el Pase de Pluma de Cuervo.
Ese era el verdadero peligro de Puerto Blanco.
Ocaso Negro había puesto las piezas en el tablero.
Y estaban esperando a que cayeran en la trampa.
Todos volvieron a mirar a Kiara, con los rostros llenos de angustia.
Damián se puso lívido.
—¡Me importa un carajo! ¡Aunque el gobierno no pueda hacer nada, no dejaré que Kiara vaya!
Los otros dos hermanos compartían la misma opinión.
—Kiara, investigaremos esto juntos. No hay necesidad de precipitarse.
Kiara observó a las personas frente a ella.
Todas esas miradas ansiosas, cargadas de una genuina preocupación.
De pronto, soltó una carcajada.

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