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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 750

¿Cómo describir esa mirada?

Indiferente, completamente ajena.

Como si estuviera viendo a un extraño sin importancia.

Luis sintió un apretón doloroso en el pecho, un pinchazo de angustia repentina.

Inhaló profundamente, recuperando al fin la voz, y habló con un tono áspero:

—Kiara, soy tu tío...

Ni siquiera lo dejó terminar.

La chica ya había girado la cabeza para recibir el bocado que Joaquín le ofrecía, sin la menor intención de volver a mirarlo.

Las palabras se le atoraron a Luis en la garganta, dejándolo sin saber qué decir.

Era cierto que, cuando se enteró de que el hospital había dejado a una muchachita de veinte años a cargo de la cirugía de su padre, estalló de furia porque no sabía que esa joven era su propia sobrina.

Se indignó porque no conocía a la cirujana.

Y, juzgando solo por su edad, dio por hecho que era una completa locura.

Pero, fueran cuales fueran sus motivos, el hecho era que había dudado de Kiara, y la realidad le acababa de dar una bofetada en la cara.

Si su sobrina no quería ni verlo, se lo tenía bien merecido.

Luis no era hombre de buscar excusas. En lugar de eso, hizo una profunda y respetuosa reverencia ante ella:

—Kiara, gracias por salvar la vida de mi padre. Como tu tío, te pido perdón por haber dudado de ti.

Su disculpa fue directa, sin rodeos ni orgullo herido.

Esa sinceridad hizo que Kiara levantara ligeramente sus luminosos ojos hacia él.

*Parece que este tío... no está tan mal después de todo.*

Estaba a punto de responderle cuando...

—¡Abuelo!

De pronto, un grito desgarrador rompió por completo el momento.

Justo cuando el Dr. Smith y los demás sacaban la camilla del señor Quintana, Adriana se lanzó sobre la cama, llorando a mares y haciendo un drama espectacular.

—¡Y no creas que por robarles el crédito a estos doctores vas a ocultar el hecho de que tú causaste el infarto del abuelo! A su edad, si hoy tuvo que sufrir este tormento y pasar por tanto dolor, ¡fue por tu culpa!

Su plan era sembrar el caos. Si lograba convencer a todos de que Kiara era la culpable, nadie descubriría... que había sido ella misma quien provocó el colapso del abuelo.

De todos modos, ya tenía todo planeado.

¡Mientras Kiara fuera el chivo expiatorio, nadie sospecharía de ella!

Con esa idea en mente, Adriana corrió hacia Luis y se hizo la víctima, lloriqueando con cara de dolor:

—Papá, fue ella quien enfermó a mi abuelo, y todavía tiene el descaro de pararse aquí a fingir. Es una mald...

¡Plaf!

El insulto no llegó a salir de su boca. Luis le cruzó la cara con una cachetada tan brutal que la hizo soltar un grito desgarrador.

El golpe fue tan salvaje que le reventó el labio, haciéndola sangrar.

Ella se aferró a su mejilla y miró a Luis con los ojos desorbitados por la incredulidad:

—Papá...

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