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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 820

¿Montar todo ese teatro?

¿Solo para dejar a Kiara en ridículo?

Sumando eso a la reacción histérica de Pamela de hace unos instantes...

¡Era más que obvio que esos mercenarios habían sido contratados por ella!

Pero entonces, el mercenario añadió:

—Aunque... el contrato se hizo desde Solarenia...

¿Solarenia?

Pamela estaba en Aquilinia.

Si el contrato venía de Solarenia, entonces tal vez no había sido ella.

La multitud desvió la mirada, con sentimientos encontrados.

Pamela sintió que le volvía el alma al cuerpo y su rostro pálido recuperó algo de color.

¡Exacto!

El pedido lo habían hecho desde Solarenia, fue idea de Lucía.

Ella no tenía nada que ver.

—Y-Yo no los conozco... —tartamudeó Pamela—. Esto no tiene... nada que ver conmigo.

Quería recalcar su inocencia a como diera lugar.

Pero al segundo siguiente, el mercenario la apuntó con el dedo y continuó:

—Esa persona nos dejó órdenes muy claras: debíamos cooperar en el teatro de esta perra.

—Nos dijo que, cuando tuviéramos la situación controlada, debíamos amenazar a esos dos viejos... digo, amenazar al señor y a la señora Quintana.

—Y luego... esta perra saldría corriendo y fingiría que arriesgaba su vida para salvarlos.

—Nos dijo... nos dijo que, si hacíamos bien el acto, esta perra se convertiría en la heroína de los Quintana, aseguraría su lugar en la familia y nos daría una buena recompensa en el futuro.

En cuanto pronunció esas palabras.

Toda la sala estalló en murmullos.

La expresión inocente que Pamela acababa de poner se congeló en su rostro; el alivio le duró apenas un suspiro.

Estaba tan enfurecida que casi pega un salto.

—¡Mentirosos! ¡Están inventando cosas para manchar mi nombre! ¡No los conozco! ¿Qué teatro? ¿Qué salvación? ¡No sé de qué están hablando!

¿Acaso esta gente no tenía ética profesional?

¡¿Cómo se atrevían a exponer todos los detalles en público?!

Pero, sin importar cuánto se justificara Pamela.

—¡Por Dios! ¿Cómo puede alguien ser tan retorcida?

—¡Contratar mercenarios y jugar con las vidas de los señores Quintana solo para ganar favor!

—¿Acaso no se da cuenta del tipo de evento que es? Si alguien aquí sufriera del corazón, ¡su estúpido show podría haberlo matado de un infarto!

—¡Esta tipa está loca de remate!

—¡Y yo que pensé que se había lanzado a recibir la bala por pura bondad! Resulta que... ¡todo era un maldito guion!

—Está podrida hasta la médula.

—¿Quién en su sano juicio querría casarse con una mujer así?

—...

Pamela escuchaba las palabras llenas de furia y decepción de su abuela.

Y los murmullos de asco y desprecio de todos los invitados.

Empezó a temblar incontrolablemente.

Estaba acabada...

Completamente acabada.

Absolutamente todos sus secretos habían sido arrastrados a la luz...

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