Pero en este momento, Pamela Ibarra jamás lo demostraría.
Solo le quedaba tragar saliva, aferrarse a su imagen de estudiante modelo y forzar una sonrisa:
—Este problema es, sin lugar a dudas, bastante complejo.
Añadió con ambigüedad:
—Quizás Kiara Ibarra casualmente había investigado este tema en particular. En cuanto a ese parámetro... estaba tan oculto que yo no me atreví a señalarlo tan directamente como ella, por miedo a dejar en ridículo al Profesor Pineda.
—O tal vez, el Profesor Pineda solo quiso hacerle un favor al director y darle una salida fácil; después de todo, este ejercicio siempre ha sido muy polémico.
Sin embargo, los demás estudiantes intercambiaron miradas cargadas de duda, sin saber si debían creer en las palabras de Pamela.
Pero Sabrina Benítez apretó los dientes y respaldó la versión de Pamela sin dudarlo:
—Solo fue pura suerte. Quién sabe, a lo mejor el director presionó al Profesor Pineda y armaron todo este teatrito solo para nosotros.
—Es una chica de campo que ni siquiera terminó la secundaria, ¿cómo va a entender de estas cosas? Si de verdad fuera tan genio, ¿por qué no se atrevió a hacer el examen de admisión? ¿Por qué siempre esquiva la mirada y tartamudea cuando alguien le pregunta por sus notas o su nivel académico?
—Ja, el director sí que se ha esforzado para que la aceptemos.
Aunque esa explicación sonaba rebuscada, no era del todo imposible.
Antes que creer que una fracasada se había convertido de la noche a la mañana en un genio sin igual, preferían pensar que había sido un golpe de suerte o un arreglo por debajo de la mesa.
Después de todo, la vida real no era una película de fantasía.
Nadie cambia su suerte de un día para otro así como así.
Además...
Para este grupo de mentes brillantes,
reconocer que alguien era mejor que ellos, y sobre todo alguien a quien siempre habían menospreciado...
era inaceptable.
Lo sentían como un insulto directo a su propia inteligencia.
Aun así...
aunque en el fondo querían creer en las palabras de Sabrina,


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste