Anastasia.
Necesité levantarme con urgencia, me había comunicado con ellos por texto, pero imaginaba que necesitaban comprobar después de semanas, que yo no estaba mintiéndoles.
A tal vez fuese mera preocupación.
Me limpié el rostro, y me senté en un sofá cuando deslicé el dedo por la pantalla, y tanto mamá como papá, aparecieron en mi teléfono y me obligué a darles mi mejor cara.
—Es ella… —sonreí al escuchar a Igor.
—Pá… má… ¡Qué sorpresa! —noté como papá se acercó a la cámara y traté de que no se viera mucho el fondo.
—¿No estás en la cama aún? ¿Por qué tienes el traje de tu graduación?
Sonreí aún más.
—Hoy teníamos una reunión de negocios. Terminó algo tarde y el evento era elegante.
Mamá sonrió, pero papá era un poco escéptico.
—¡Oye…! Eso es genial…
—Lo es…
—¿Estás disfrutando tu trabajo? —preguntó con una sonrisa, y me provocó contarles toda la verdad.
—Ammm si… yo…
—Nos alegra mucho cariño. Aquí en el barrio todos saben que trabajas para la mejor empresa de Rusia, y, sobre todo, la más prestigiosa… nadie quiere creernos, pero… solo nos importa lo que somos en realidad…
—¿Pá? ¿Cómo está Irina? —corté de inmediato.
Ambos se miraron y asintieron.
—Está mejor… hemos comprado el tratamiento como nos dijiste con los ahorros… y ella se ve más fuerte… ya sabes, hay que repetir las pruebas y esas cosas, pero tenemos fe.
Sonreí afirmando y a la vez pasé un trago.
—Mañana me devuelvo a Rusia… Ammm… quiero decir a Moscú… es que, hasta pienso que estoy en otro país.
—Ay, mi chica… ¿Nos extrañas mucho? —mis ojos se nublaron enseguida.
—Mucho…
—Y nosotros a ti… —papá intervino—. Y déjame decirte Ana, que somos los padres más orgullos de todo el mundo. Tenemos a la mejor hija de todas… y a la más exitosa. Eres una bendición para nosotros, y sabemos que nunca vas a defraudarnos…
Sentí que me tembló la boca en el momento, y luego mamá dijo:
—Ve a descansar, si viajas mañana, debes levantarte temprano…
—Sí… eso haré, gracias por llamar. Los amo mucho, un beso a Irina.
Finalicé la llamada con rapidez, y al momento, las lágrimas salieron por mis ojos.
No podía renunciar a mi trabajo, y ahora, en medio de todo, iba a quedar como una tonta delante de mi jefe, y por supuesto, tampoco sabía con qué cara lo iba a mirar después de todo.
Era obvio que solo estaba jugando conmigo. Trataba de intimidarme para ver qué podía resultar de mi parte, y en esta instancia, ni siquiera sabía cómo podía remediar las cosas que le había dicho.
Sin embargo, cuando miré la lámpara sobre mi cabeza cuando estaba en la cama, solo pude preguntarme, ¿Qué quería realmente ese hombre?
¿Por qué me había besado? ¿Era un reto para él?
Porque no había algo que él no tuviera ya. Tenía mucho dinero, poder, mujeres en todos sus ángulos, gustos y colores. Entonces, ¿solo quería reírse y divertirse un rato ante algo extraño para él?
Tuve algunas pesadillas durante la madrugada, y cuando sonó el despertador, me metí a la regadera, para antes de que incluso tocaran la puerta, yo estuviera con mi maleta lista en la sala.

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