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LA ASISTENTE DEL MAFIOSO romance Capítulo 15

Anastasia.

Por un segundo miré a la mujer que se cruzó de brazos, y luego volví a los ojos del jefe que estaban esperando por mí.

—No tengo problema de que su abogada esté presente, Señor…

Detallé cierta decepción en aquellos ojos, pero bajé la mirada cuando sentí que el corazón se me quería salir del pecho.

Ajusté mis gafas, hoy había utilizado un atuendo de color gris, y viéndome en el vidrio de la oficina, pensé que había sido una mala elección. Me veía pálida como un cadáver.

Una asistente nos acomodó el lugar, y nos ofreció algo para beber. Yo decliné enseguida, mientras escuché como la mujer llamada Vicky, sonrió pidiendo una bebida a estas horas de la mañana.

Abrí mis ojos impresionados y luego escuché al jefe:

—Café negro, sin azúcar para mí…

—Sí, señor…

Los tres nos sentamos en cómodos sofás, y luego saqué rápidamente el iPad que el jefe me había dado.

—He enviado el informe sobre los mercados del otro día en Estados Unidos… están listo para que los vea… —él asintió mirándome con incógnita y luego escuché a la mujer:

—¡Vaya…! Tienes a una maquinita aquí…

Fruncí mi ceño de inmediato, y luego la miré.

No sé qué pretendía ella, pero no lo iba a aceptar.

—Mi nombre es Anastasia Ivanova, señorita… —ella sonrió aún más.

—Lo sé… lo sé… —y luego observó al jefe—. Oye… ¿Cuándo es que te vas a Italia de nuevo?

Levanté mi rostro.

El señor Vasíliev y él literalmente estaban vetados en Italia, al menos por su seguridad no podrían viajar pronto.

—Italia no… pero iré a Suecia pronto… ahora, comencemos con el contrato de la señorita Ivanova…

Me arrimé un poco, pero el jefe dijo:

—Anastasia… Ven a mi lado… —miré a Vicky y luego a él.

—¿Su lado? —Pregunté casi atorada, y el jefe arrimó una silla de oficina que palmeó inmediatamente en dirección al puesto.

—Aquí…

Pasé un trago, me levanté y dejé la maleta.

Sin embargo, había un silencio demasiado extraño.

—Lee, Vicky… —Ella frunció nuevamente el ceño ante la orden, y luego sacó unas hojas de su carpeta.

—El jefe quiere un contrato exclusivo para ti… así que hay partes modificables… además que será un contrato indefinido. Es sencillo, pero tiene un punto relevante y único, el más importante de todos, la confidencialidad…

Apreté mi boca y luego tuve el valor para girarme para notar que él estaba detallando mi rostro.

—Mis negocios oscuros… —dijo muy lento mientras bajó la mirada a mi boca, y luego yo observé la de él.

—Nunca hablaría de sus asuntos con nadie…

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