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LA ASISTENTE DEL MAFIOSO romance Capítulo 22

El temblor de mi cuerpo ya se burlaba de mí a estas instancias, yo era una bola de gelatina que vibraba en orden a una sola célula en este momento.

La excitación.

Mi mente, aunque confusa, se había dejado llevar por el montón de hormonas que ahora gobernaban mi sistema, y decir que esto era sobre humano, era quedarse corto.

Los brazos de mi jefe abrazaban toda mi cadera, echándola hacia él todo el tiempo.

Su mano se hundía en mi vientre como si con eso intensificara la acción. Y sé que, si mis padres supieran lo que había hecho con mis vellos íntimos, me condenarían irremediablemente, pero unos días antes había leído sobre la depilación básica, y había agradecido al menos haber comprado una hojilla, aunque me había hecho varios cortes en el intento.

Aunque nunca para este fin, y Dios lo sabía.

Nunca había pensado que mi zona íntima tuviese tantas conexiones, la boca de Alexey parecía un castigo, y aunque se veía que lo disfrutaba, había algo en mi conciencia que no me dejaba del todo.

Tenía muchas capas de carga encima, en eso Alexey Kozlov, tenía razón. No iba a ser fácil para mí quitármelas.

—¡Por favor…! —supliqué tratando de sentarme, pero era como si los rayos atravesaran mi cuerpo cada nada. Sentía que en algún momento todo mi cuerpo se iba a romper en partículas, sentía como si, en algún momento, me desmembraría en miles de pedazos explotando ante esta sensación.

Y su avidez con su lengua, me lo comprobó.

No sé qué hizo, pero sentí sus dedos dentro de mí de forma lenta y suave, y aunque la presión gobernó mi centro ante la invasión y un poco de dolor, vino un golpe caliente, profundo y mortal a mi vientre, que me hizo cerrar los ojos con fuerza, gritar e incluso llorar.

Estaba desestabilizada.

Entonces tomé las sábanas a los lados, y las apreté.

Mi cuerpo se inclinó muchas veces, pero Alexey no se despegó ni una vez profundizando más su beso, mientras yo me desarmaba, y a la vez, de forma indecorosa, soltaba los sonidos extraños de mi boca.

De un momento a otro ya no sentí mi boca en mi zona, sino él que vino a besarme con hambre, mientras su mano seguía tocando las partes sensibles de mi centro.

E incluso, mis sonidos murieron en un beso apasionado, y que, de cierta forma, yo necesité para drenar mi angustia.

Después de muchos minutos él se despegó, entre tanto fui un compendio de temblores que no cesaban.

—Eres perfecta… —me sonrió abrazando mi cuerpo como una bebé, y yo entrelacé mis brazos a su torso, como si buscara consolación.

Incluso me provocaba llorar ante todo lo que sentía.

—¿Estás bien? —él preguntó retirando mi cabello de la cara, pero no sabía qué responder.

—Yo… no lo sé… —mis labios temblaban en este punto, y vi su sonrisa ampliarse más.

—Has tenido tu primer orgasmo… ¿Te gustó? —abrí mis ojos para ir a los suyos, y asentí de forma lenta.

—Me dolió un poco el vientre… —Alexey me dio un beso en la frente y asintió.

Su torso desnudo pegaba con mi pecho, aún y cuando ni siquiera me había quitado el brasier, cosa que había agradecido con la vida.

—Entre más dolor en el vientre… mucho mejor es el orgasmo… pero comenzamos con lo básico… —alcé mi mirada a él de nuevo.

—¿Lo básico? —y sonrió.

—No vamos a hablar de ello ahora… necesitas recuperar tu primera impresión… además… mírame… si me quedo contigo aquí más de unos minutos, será trágico para ti…

Pasé un trago. Apenas me estaba acostumbrando a esto, pero no quería dejar de abrazarlo. No sé por qué, pero teniendo su mandíbula cerca, tuve las enormes ganas de darle un beso y recostar mi cara a su pecho.

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