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LA ASISTENTE DEL MAFIOSO romance Capítulo 24

Cuando me despedí con la mano de mis padres, pude ver que Irina sonreía desde la ventana y Alexey se apresuró a lanzarle un beso con la mano.

—Es bellísima… —comentó.

—Y ahora nos chantajea…

—Sí… llegará muy lejos… —él sonrió esperando que el auto se desapareciera de la vista de nosotros, y luego se giró hacia mí para darme un beso inesperado en la boca.

Mis manos tomaron sus brazos, mientras el beso se profundizó.

Nunca había probado alguna droga, a excepción de ese día en el bar, pero podía quedarme en su boca todo el día, y podía querer más de ello.

Apenas estaba acostumbrándome a los besos, y aprendido en los movimientos que debía hacer. A penas me acostumbraba a la situación, a las sensaciones, a los brotes de deseo, y en cómo mi cuerpo despertaba cada parte al pasar los días.

—A partir de hoy dormirás en mi cama… en dondequiera que yo esté… —me despegué para mirarlo.

—¿En tu cama?

—Tengo varias casas… la suite es solo una de ellas… ¿Te gustaría conocer mi mansión principal? Prometo que no iré rápido… te daré el tiempo que necesites…

—¿En qué momento trabajaré? —él sonrió.

—Puedes trabajar sobre la marcha… en una semana me voy a Suecia… así que tendrás tiempo sin mí.

Una agitación me movió enseguida. No me gustó cómo sonó eso.

—¿Te vas por mucho tiempo? —él acarició mi boca.

—No sé cuánto demore… tengo unos asuntos que arreglar… y debo aprovechar esta semana para nosotros… así que cualquier reunión que tengas, posponla…

Apreté mis dientes y asentí.

—Trataré de sacar una excusa para mi madre… ella lo entenderá… —mi jefe frunció el ceño y negó.

—¿De qué hablas? Tu misma nos metiste en esto… y antes de ir a Suecia, iré a cenar con tus padres…

—¿Qué?

—Lo que escuchaste… —Alexey entrelazó sus dedos con los míos, y luego caminó hacia los autos—. Tendremos que buscar a una modelo con las descripciones que has dado, pero no voy a faltar a la palabra que di a tus padres…

—Alexey… —me frené de golpe antes de subir a la camioneta—. ¿Cuándo les dijiste que tenías una novia…?

—Me refería a ti… aunque eres más que eso… —él me instó a que subiera a la camioneta y dijo “a casa”.

—¿Entonces?

Él se giró a mí.

—Entonces… tendremos que fingir en esa cena… ¿Y sabes por qué lo hago? Para que ellos queden tranquilos, y no te jodan mucho… creo que tu papá necesita esa confirmación…

—Pero…

El jefe tomó mi mandíbula y la mordió.

—Ani… un hombre puedes ver en el otro, y descubrirlo… sabemos cómo se manejan las cosas aquí… así que él está investigando mi actitud…

No estuve muy convencida en tener otra chica en la situación, pero yo había sido la culpable de encontrar una.

—Entonces… ¿Solo la contratas para ese día…?

—Sí… —él parecía interesado en su celular frunciendo el ceño y luego lo vi contestar una llamada—. ¿Qué pasa? ¿Y?, desaparécelos… es todo…

Me eché hacia atrás y lo miré. Su actitud fría para con los demás, era alarmante. Es como si cambiara a otro ser muy diferente, y de alguna forma me aterraba.

La camioneta se detuvo en un lugar impresionante, y mi aliento se fue cuando me bajé de ella, para comprobar su “Mansión”.

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