Anastasia.
Estaba intentando parpadear lentamente, cuando en mi vista nublada, pude divisar a un hombre semidesnudo, sentado en un sofá corto frente a mí, y solo pude pensar que quizás aún estaba soñando.
Pero no.
A medida que me acostumbré, mis ojos fueron tomando la visión, y pude ver a Alexey sentado frente a mí, con un puro en sus manos, mientras soltaba el humo de forma lenta.
Él solo me miraba detenidamente sin parpadear. Y no tenía nada más en su cuerpo, que su bóxer puesto de color negro.
Mi ceño se frunció, y traté de levantarme con cuidado, mientras hice un gesto en mi rostro.
Me sentía lastimada.
—Hola… —saludé en apenas un susurro.
Las velas estaban apagadas, y la habitación aún se veía un poco oscura.
—Buenos días, princesa… —sonreí un poco asintiendo ante sus formas.
—¿Qué hora es?
—Las cuatro y media de la mañana… —él volvió a aspirar de su puro y mis ojos se abrieron un poco impresionados.
—¿Por qué estás despierto tan temprano? ¿No crees que eso te hace daño a la salud? —Señalé su puro—. Y más a esta hora… —su sonrisa se amplió, y luego se levantó del sofá hacia mí.
Se sentó en la cama mientras apreté las sábanas en mi cuerpo, y él observó mis hombros desnudos, restregando sus dedos en mi boca.
—Tengo más de una hora observándote… desnuda, en mi cama… es delicioso saber que todo esto… es mío… mío… —mi piel se puso grifa ante sus palabras roncas—. ¿Sabes una cosa? Nadie sabrá qué hay debajo de toda la ropa que usas… nunca… prefiero conservar todo esto para mí… para mí solo…
Su dedo presionó mi cuello y bajó a mi clavícula. Entonces llevó su boca y succionó esa parte de mi piel
Aun cuando habíamos tenido una noche inolvidable, con el movimiento de mi parte íntima, supe que no podía resistir la sensación, y él se removió apartando las sábanas que me cubrían.
Mis mejillas se tiñeron al recordar que fui la primera en querer cambiar las sábanas después de hacer el amor, pero Alexey Kozlov, tenía un tipo de obsesión en su mente con esto que había pasado con mi virtud. Y las manchas que había por todas ellas…
—¿Cómo te sientes? —él llevó su mano a mi ante pierna acariciándola, y aunque intenté quitarme, me controlé.
—Creo que… bien… —me miró con seriedad y luego me tomó el rostro para apretar mi boca—. Me muero por hacerte el amor, miles veces más…
Dio un beso corto en mis labios, y luego continuó:
—Pero necesitas un poco de tiempo… al menos unas horas más… —apretó su mandíbula y me dio otro eso—. Luka ya resolvió lo de hoy con tu familia… —mis ojos se abrieron un poco ante la nueva información.
—¿Con mi familia?
—Mañana salgo a Suecia por la mañana, así que le confirmó a tu madre por la noche, que iré a cenar con ellos hoy… tú… y mi supuesta novia…
Me puse alerta enseguida, y mis labios se abrieron.
—¿Quién será la supuesta novia? ¿La conoces? —él alzó los hombros y chasqueó la lengua.
—Tengo una amiga que nos ayudará… Luka la llamó, estará lista para ese momento… pero recuerda… ella solo va a actuar, y esto te enseñará a no decir más mentiras…
Tocando mi nariz sonrió, mientras yo fruncí en ceño.
No estaba del todo cómoda con la situación, pero cuando Alexey apagó el puro en un cenicero de la encimera, apagó la lámpara que había encendido segundos antes, y rodeó mi cuerpo metiéndose en la sábana también, supe que, por ahora, el tema estaba muerto para nosotros.
Cuando volví a abrir mis ojos en una mañana iluminada, ya Alexey no estaba al lado de mi cama, y me levanté para poner un poco de orden en este lugar.

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