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LA ASISTENTE DEL MAFIOSO romance Capítulo 32

Anastasia.

—De verdad que es un loco… pero te digo algo, creo que tiene mucha confianza en ti… ¿Hay algo que yo no sepa?

Estaba conectada en una videollamada con Sibel desde mi laptop. Este era el tercer día desde que Alexey se había ido, y ya estaba siendo bastante difícil para mí la distancia.

Yo veía a Sibel como una persona a la que confiar, pero tenía mucha vergüenza de confesarle todo lo que había pasado hasta ahora.

—Que esté en esta suite, solo significa que estoy a unas cuadras del trabajo… sabes que el señor Kozlov es un poco obsesivo con la seguridad… y…

—No es que sea obsesivo con la seguridad… —ella cortó—. Es un mafioso, Ana… necesita tener seguridad todo el tiempo… además… eres su economista principal. ¿Has pensado alguna vez que puedas ser blanco en la mira? Él debe proteger a su gente también… y el dinero es algo muy preciado para Alexey… sabes lo fanfarrón que es…

Apreté los dientes y solo pensé que nuestra relación nunca podría salir a la luz. Ni por mis padres, ni por mi seguridad… y, sobre todo, por la de él. Entonces miré a Sibel y supe que ella tampoco lo debía saber por ahora, aunque deseaba con mi alma, compartir esto con alguien y sentirme comprendida.

Sé que ella lo entendería y no me juzgaría, pero no era el momento. Además, ya estaba cerca de que ella llegara a Rusia por su boda. Tendría el tiempo suficiente de manera más personal.

—Lo entiendo… —terminé por decir y Sibel se acercó a la pantalla.

—¿Tienes una bata de baño ahora? ¿Dónde está la remilgada Anastasia? —Sonreí alzando los hombros.

—Estoy sola… contigo…

—Ok, pero… te queda gigante esa bata de baño…

La apreté rápidamente contra mi pecho, y me acomodé los lentes. Gracias a Dios había llegado del trabajo, y tenía mi cabello atado.

—Creo que es hora de irme… mañana comienzo la consolidación de la empresa que te conté… y debo entrevistar mucha gente… —Sibel sonrió un poco emocionada.

—Oye… realmente te felicito. Esto es grande…

Su sonrisa me hizo deslizar un gesto, y después de que nos despedimos, tomé un baño largo para irme a dormir temprano, eso por supuesto, no antes de hablar con Alexey en una llamada.

Los días siguientes transcurrieron con mucho trabajo. Luka me acompañó a todas partes, incluso cuando compramos el edificio que me pareció la mejor inversión para crear la nueva empresa.

Estuve rodeada de abogados que me acompañaron en el proceso, y bautizamos el edificio con aceptación de Alexey en las llamadas, como la torre empresarial Irinius Inc.

Mi hermana definitivamente se iba a caer de para atrás cuando supiera que lo bautizamos en su nombre, y en las próximas dos semanas, junto con mucho dinero de por medio, este edificio y sus plantas de trabajo, fueron remodeladas, y puestas en marcha para cuando fuese la inauguración.

Y esperaba hacerlo cuando Alexey llegara, aunque él no formaría parte del rostro ante el mundo en cuanto a esto.

En la tercera semana, fue cuando estuve más nerviosa porque se suponía era la llegada de Alexey, pero con ayuda del personal, envié solicitudes para los próximos trabajadores, y estuve casi toda la semana entrevistando personas, e incluso delegué algunas labores.

Sentía que estaba exhausta de tanto, y el viernes, cuando estaba saliendo del edificio que estaba frente al de Alexey junto a Luka, tuve una llamada de papá en el teléfono.

Había olvidado llamarlos más seguido, así que respondí cuando me subí a la camioneta.

—Hola pá…

—Hija… ¿Cómo estás? —solté el aire y apreté mi cuello. Luka ya estaba dando la orden de ir hacia la suite.

—Bien… estoy saliendo del trabajo.

—Bueno…

—¿Está todo bien? —hubo un silencio corto.

—Sí… bueno, Irina… ayer la llevamos al médico, tuvo un poco de debilidad y tu madre estaba preocupada… —me senté de golpe.

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