Anastasia.
Habíamos pasado todo el día en la suite, pero a la mañana siguiente supe que de cierta forma debía retribuir mi desconfianza en Alexey.
Me levanté muy temprano y preparé un desayuno, y cuando abrí la puerta de la habitación, Alex estaba restregándose los ojos.
—Buenos días para ti… —saludé con la bandeja en las manos, y él me ofreció una sonrisa.
—¿Y esto?
—Es mi forma de disculparme… —dejé la bandeja en una mesa, y luego sentí cómo él atrapó mi cintura.
—No necesitas hacer nada de esto… —quedé encima de su torso, mientras él metió las manos por la camiseta que ni siquiera me había quitado y acarició mi espalda—. No quiero que cocines ni hagas nada… solo que estés para mí…
—Soy tu CEO… así que es imposible que no haga nada. Por cierto, tengo muchas noticias… —él tomó mi rostro y besó mi boca.
—Escucho…
—Inauguraremos el viernes… me gustaría traer a Irina… inventaré algo a mis papás…
Alexey sonrió ampliamente y tocó mi nariz.
—Ya se te hace muy fácil, ¿no es así? —mi sonrisa se borró al instante y recordé que necesitaba hablar con mis padres rápidamente.
En cuanto todo estuviera resuelto, se lo diría a Alex, y eso debía ser antes del viernes, antes de la inauguración del edificio nuevo.
Me senté a desayunar en la cama con Alexey y comencé a darle todos los detalles de estas semanas pasadas. Hablé como si fuese mi jefe de nuevo, y terminamos por hacer el amor después de eso.
Era una cosa excitante.
Después tomamos un baño largo, estábamos saliendo de la ducha cuando mi teléfono sonó, y me apresuré a contestar a mamá, mientras me alejé un poco de la zona de armario donde Alexey se estaba vistiendo.
—Mamá…
—Ana… ¿Cómo estás, cariño? ¿Cuándo vendrás a hablar con nosotros? Ya he hablado con tu padre de que te dé tu espacio, pero estamos ansiosos de saber qué tienes por decirnos… —Me giré en dirección de Alexey.
—Me gustaría ir esta misma tarde… mi jefe ha llegado de viaje, pero… le pediré permiso… —noté la sonrisa de Alexey, pero dentro de mí había un hielo enorme.
—Está bien, cariño, te esperamos…
—Gracias, mamá… —cerré la llamada lo antes posible y caminé con mi bata de baño hacia Alex—. Creo que debo tomar un tiempo… necesito tener una conversación con mis padres por la tarde…
Alexey asintió con sus labios fruncidos, y me miró.
—¿Pasa algo? —mi boca se abrió un poco nerviosa.
—Hay… un tema que debo resolver con ellos…
—Veo que hay un tema desde hace rato… y te ves tensa… ¿Puedo ayudarte? —negué mientras su mirada se oscureció.
—Déjame que hable con ellos, y te comentaré sobre la situación… —puse mi mano en su brazo y él miró mis dedos.
—Bien… —fue lo único que dijo, pero no parecía conforme.
En medio del momento en que nos vestimos, escuché que también recibió una llamada, y supe de inmediato que era su hermano.
—No será hoy… hay cosas que tengo que atender… pero por supuesto que hablaremos… si, tal vez… te confirmaré…
Yo ya estaba lista para irme, y fui hacia él para despedirme.
—Después de la empresa… iré a casa de mis padres… así que puedes encontrarte con tu hermano… por cierto, ¿Qué edad tiene?
—Cumplirá quince, pronto… —asentí, pude imaginar que tenía esa edad.
—Él… ¿Vive dónde?
—Se está quedando en la mansión, por supuesto… —mis ojos se abrieron, pero rápidamente Alex intervino—. Ella no está allá, tiene su propia casa… solo que Damien es imposible… quiere hacer lo que se le da la gana… viene y va…

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