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LA ASISTENTE DEL MAFIOSO romance Capítulo 39

Alexey Kozlov.

—¿Por qué un restaurante y no la mansión? Pudimos pedirle a un chef que nos cocinara… —Damien torció los ojos, y tuve que sentarme frente a él.

Se suponía que hablaríamos en la intimidad, y odiaba un poco los lugares públicos para este tipo de charlas.

—Sasha vendrá en unos minutos… y en la mansión no la dejarían pasar… —fruncí mi ceño inconforme.

—¿Y qué se supone que hará ella aquí?

—Hablar como personas civilizadas… porque ustedes solo discutieron en Suecia… y estoy harto de sus problemas maritales… —Apreté mi mandíbula, y respiré.

—No hay problemas maritales entre nosotros… sabes que ella se aprovecha de tu cariño.

—Alex… —su forma de llamarme solo me conectaba con Ana—. Fue ella quien estuvo para mis todos estos años… —Alcé mis hombros y desabotoné mi chaqueta.

—Tú lo decidiste así… lloraste como niña cuando ella se quería ir…

—Tenía cuatro años…

—¿Y qué? Lloraste como niña de todas formas… —Damien negó.

—Eres imposible…

—Tú eres imposible… y ¿Qué harás ahora? Te expulsaron del instituto por fumar marihuan@… le partiste las cejas a más de cinco compañeros de clase, e intentaste seducir a tu profesora de francés… —Damien sonrió como un bastardo.

Incluso pensaba ahora que sería peor que yo. Sin embargo, también creía que me estaba viendo en su reflejo, y que el Dios que Ana adoraba me lo había enviado de castigo.

—¿Puedo comenzar yo? —Este pequeño demonio no tenía límites—. Porque tu lista negra es mucho más larga… y perversa…

Di un puño en la mesa y luego lo agarré del cuello.

—Le puedo agregar otra raya si sale en los noticieros que asesiné a mi hermano… —Damien sonrió, sabía que no podía matarlo, aunque ganas no me faltaban.

Él era la única familia que me quedaba, y de alguna forma lo quería. Aunque la mayoría de las veces lo quería fuera de mi vista.

—Queremos quedarnos en Rusia… Suecia es aburrida, y Sasha tampoco quiere quedarse allá…

—Ella puede hacer lo que se le dé la put@ gana… tú eres el que me interesa, y ya no eres un niño para andar detrás de su falda.

Damien se puso serio.

—Su familia está casi toda muerta, y la consideran traidora por haberse ido conmigo…

—Es que lo es… —chasqué mi lengua—. ¿Qué es lo que quieres hablar conmigo? No quiero hablar de ella y perder el tiempo aquí… de hecho, me urge irme…

Damien se puso recto, y enseguida miró hacia atrás.

Sasha se estaba bajando de un auto, y pude notar que ella se había esmerado en su aspecto para este encuentro.

Su vestido no daba para la imaginación, y ella robó todas las miradas a su alrededor. Sasha tenía unos treinta y tres años, pero se había hecho varias cirugías.

Incluso cuando vi su cabello rubio hasta su cintura, sonreí de ironía.

—Hola, Alexey… —ella saludó llegando a la mesa, y yo asentí.

—Sasha…

Ella tomó el rostro de Damien en sus manos para darle un beso, y luego me miró con una sonrisa.

Ya nos habíamos encontrado en Suecia algunas veces, pero estaba más inmerso en algunos negocios, y arreglando los papeles para traer a Damien a Rusia. Las veces en qué crucé palabras con ella, solo había sido como mi hermano lo había descrito, solo discusiones.

—Entonces… ¿De qué se trata? —pregunté mientras ellos se miraron.

—Voy a cumplir quince… —comenzó Damien y fijé mi mirada solo en él—. No quiero volver a Suecia, y ya he terminado mi preparatoria…

—Ve al grano, este dramatismo me harta… y me urge terminar aquí…

—¿Anastasia Ivanova? —me giré de golpe cuando Sasha la mencionó, y mi ceño se profundizó.

—Sasha… —Damien le dijo en susurro, y yo corrí la silla para acercarme a ella.

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