Anastasia.
Les había dicho a mis padres que Irina pasearía conmigo en un día libre que tenía y que incluso se quedaría unos días en mi casa ficticia. Pero ahora que ella iba sentada en el auto, rumbo a centro de Moscú conmigo, solo sonreí sabiendo que sería toda una sorpresa para ella, que mañana la llevara para la inauguración del edificio, que tenía su propio nombre.
—¿Cuál es la sorpresa?
—No sería sorpresa, si te dijera… —ella alzó los hombros torciendo su boca en su gesto más conocido.
—¿Cuándo vendrá Alexey?
—Llegará por la noche… de hecho, cenaremos juntos en un lugar genial… y… —me detuve por un momento—. Conocerás a su hermano… ¿Qué te parece?
—¡Súper! ¿Es de mi edad? ¿Podré jugar con él?
Me mordí la boca y negué.
—No, cariño… él es… un chico más grande que tú… y tal vez… —pero entonces lo pensé, no podía predisponerla.
—Bueno… espero que se parezca a Alexey…
Sonreí negando.
—Sí que se parecen…
Miré un poco por la ventana y luego recordé. Me acerqué a ella y pregunté de forma baja.
—¿Irina…? ¿Se te ha escapado alguna vez el nombre real de Alexey frente a mis padres?
—Nunca… ellos no hablan de tu jefe, pero sí de Dimitri…
Le tapé la boca de inmediato y le susurré en el oído.
—Te pido por favor, que ni lo menciones delante de Alexey… —Irina alzó los hombros y luego se acercó a la ventana para ver el recorrido.
Alexey estaba atendiendo unos asuntos algo complicados en el día de hoy, así que le dije que iría con Irina al centro comercial por un helado, y luego la llevaría a la suite para bañarnos y prepararon para la cena.
Amé el rostro de Irina en el recorrido del centro comercial, y aunque teníamos a tres hombres detrás de nuestras espaldas, traté de que ella disfrutara su paseo, y le compré algunas cosas que la dejaron en éxtasis.
Llegamos a la suite con las bolsas, y preparé un baño para mi hermana. Le había comprado un vestido lindo, y para sorpresa de Alexey, también había decidido comprar un vestido para mí, aunque claro, era largo, suelto, y con mangas cortas.
El cabello de Irina era mucho más rubio que él mío, y le puse un lazo para completar su vestimenta. Dejé mi cabello suelto, y compartí el perfume para las dos.
Alexey ya nos esperaría en el lugar y fue Luka quien nos buscó para acompañarnos esta vez.
Pero en el momento en que vi la dirección conocida a donde nos dirigíamos, me giré a Luka para preguntar.
—¿Vamos a la mansión? —él asintió.
—Es lo que dijo el jefe…
Fruncí mi ceño, pero imaginé que Alexey quería algo privado para los cuatro.
Y mi sorpresa fue que todo su jardín trasero estaba lleno de globos para Irina y su rostro pagó por todo en mi día.
—¡Oh, Dios mío…! —ella se excitó en el lugar, y luego Alexey hizo acto de presencia junto con su hermano.
—Bienvenidas… —Irina se lanzó hacia él, y él se agachó para recogerla y alzarla—. ¡Qué belleza de chica!
—¿Preparaste esto para mí? —ella preguntó entusiasmada.
—Por supuesto… solo para ti… —sonreí ante su ironía, y luego me giré hacia Damien que tenía cara de pocos amigos.
—Hola… —saludé, mientras él me mostró su ceja.
—Hola…
—¿Es tu hermano? —Irina lo señaló sin ninguna prudencia, mientras apreté mis manos.
—Sí… él es Damien…
El chico se giró hacia ella y la miró con cara de aburrimiento.
—Hola…
—Yo soy Irina…

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