Alexey Kozlov.
—¿Quieres a mi hermana? —parpadeé lentamente mirando en la dirección de Irina, que había recorrido toda la oficina y sin más se había detenido frente a mí para preguntar.
—Claro… —respondí de forma vaga—. ¿Por qué lo preguntas?
Irina se acercó alzando los hombros y sonreí.
—¿Te puedo decir un secreto? —ella susurró y me puse alerta.
—Por supuesto… puedes decirme cualquier cosa, y nunca diré nada…
Irina miró a su espalda, y luego se giró hacia mí.
—Papá dice que ella va a casarse con Dimitri en el futuro… que solo es cuestión de tiempo, mamá le dijo que no la presionara, y que prontamente tendrá que renunciar a este trabajo… —mis dientes se apretaron, entre tanto el aire se comprimió en mi garganta.
Primero moría el padre, por muy trágico que sonara. Aunque a mí solo me facilitaba las cosas.
—¿Cuándo? ¿Cuándo los escuchaste? —intenté parecer sereno.
—En cada comida hablan del tema… yo quería decirles que ya tiene un novio exitoso como ella… pero se lo prometí a mi hermana… —le toqué la nariz y asentí.
—Hiciste bien… aunque, tengo un plan que pronto colocaremos en marcha tú y yo, ¿te parece? Yo voy a solucionar estas cosas… pero no le digamos esto a tu hermana, ¿de acuerdo? Será otro secreto, solo que lo compartiremos tú y yo… —Irina asintió con una sonrisa de complicidad, y luego escuché a Damien entrar en la oficina refutando:
—No la invité… ella tenía unos amigos aquí…
—Hablaremos luego…
—Alex… —alcé mi palma cuando intentó persuadir, mientras Irina nos miró a ambos.
—Ustedes dos se parecen… pero Damien es menos guapo… —solté la risa entre tanto mi hermano la miró con desprecio.
—¿Te has visto en un espejo, eres la niña más fea que he visto en mi vida?
—Te mataré… —le dije en un susurro, mientras la boca de Irina se abrió, y ella se cruzó de brazos.
—¡Es que estás viendo, es tu reflejo! —me levanté de golpe colocando la mano en el hombro de la chica y le envié una mirada de advertencia a Damien.
—Sea lo que sea… Sasha está aquí por ti… y nunca serás parte de mí con este comportamiento.
—Alex…
—Vete…
La puerta resonó con un portazo, pero quedó entre abierta, así que limpié mi boca un poco alterado por lo que Irina me había comentado.
Además de la presencia de Sasha en este lugar.
—Creo que a ese hermano tuyo le iría bien con papá unos días… estoy segura de que le daría un correazo por su grosería —Irina me hizo reír de nuevo, pero inmediatamente fruncí el ceño cuando Anastasia apareció un poco agitada.
—Irina… —torcí mi boca antes sus ojos asustados.
—¿Está todo bien? —me acerqué a ella y la vi asentir, pero el color de su piel no era el mismo.
—Sí… solo estoy pasando los nervios de la inauguración. Ammm… ¿Tenías que hacer algunas cosas hoy no? Después del almuerzo debo llevar a Irina a casa.
—¿Tan pronto? —su hermana replicó, pero no le quité la mirada a Anastasia.
—¿Pedimos la comida? —pregunté y ella asintió rápido.

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