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LA ASISTENTE DEL MAFIOSO romance Capítulo 48

Anastasia.

—¿Tan pronto? —habíamos salido a almorzar, y así como yo tenía hombres detrás de mí, Sibel también era acompañada por algunos, y el hecho nos causó un poco de risa cuando entramos al restaurante.

—No queremos hacer algo escandaloso… pero si una boda… solo estará la persona que nos casa, Sora que es la sombra de Iván… su gente de seguridad… Alexey que es el padrino… —sonreí—. Y tú…

Parpadeé varias veces.

—Será en una semana… —bajé mis hombros cuando nuestros platos llegaron y tomé los tenedores.

—Por supuesto que iré… no me lo perdería…

—Será en un yate, justo a la vista del puente Loney Planet, cerca de la famosa plaza roja.

—Suena romántico…

—Suena erótico… —ella corrigió y mis mejillas se pusieron rojas mientras Sibel me sonrió—. ¿Qué? ¡Eres la mujer de Alexey Kozlov, por amor a Dios! Estoy segura de que… te ha corrompido de alguna manera… —ella comió con una sonrisa en su boca y por un momento quise ser desinhibida como ella.

—Quiero preguntarte una cosa…

Sibel me miró y asintió de nuevo.

—Adelante…

—¿Alguna vez soñaste con… tener una familia? Hijos… una vida normal…

Sibel se limpió con la servilleta y tomó de su jugo.

—Sé lo que preguntas… es un precio muy alto. Antes de conocer a Iván, esos eran mis sueños. Familia, un hombre que llegara del trabajo, y nos trajera dulces… incluso lo soñé al lado de alguien.

—¿De verdad? —Ella sonrió.

—Sin embargo, dime algo Ana… ¿Volverías a tu vida con normalidad después de haber conocido a Alexey?

La respuesta, definitivamente, era no. Nunca sería lo mismo después de esto.

—Es evidente que lo que pasó contigo no se asemeja a lo que yo pasé con Iván… Alexey y tú tuvieron una clase de química referente a algo contrario a lo que son en esencia… e incluso aún sientes que pecas con él.

Bajé mi mirada y apreté mi boca.

—Ana… solo tenemos una vida, y solo existe una única persona que nos hace vibrar de esta forma… ¿Por qué crees que podrías estar haciendo mal?

Negué todas las veces.

—Por lo que él hace… —ella soltó el aliento.

—Lo sé… pero…

Su teléfono timbró de repente y ella sonrió pidiéndome un minuto.

—Amor mío… si… comiendo con Ana…

Miré mi propio teléfono sin tener una notificación de Alexey y me pregunté donde se había quedado anoche.

Sibel platicó rápido diciéndole a Iván que se encontrarían por la tarde y luego dejó su móvil a un lado.

—¿Sibel? ¿Hay otra cosa que te quiero preguntar?

—Por supuesto…

—¿Sabes quién es Sasha? —ella se sacudió los dedos frunciendo el ceño.

—Ayer escuché a Iván, habla de ella por teléfono… pero no le pregunté de quién se trataba.

—¿a…? ¿Ayer? —Sibel asintió.

—¿Pasa algo?

—¿Iván se quedó contigo?

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