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LA ASISTENTE DEL MAFIOSO romance Capítulo 49

Anastasia.

Me miré en el espejo y tomé el aliento.

Había comprado un vestido color vino, que era bastante conservador, y acepté solo un poco de polvo y rubor en mi rostro como para no parecer fuera de tono. Y eso porque Sibel me lo había pedido en un mensaje.

Dejé mi cabello suelto y aunque estaba vestida a mi comodidad, no dejaba de extrañarme que me veía bastante diferente a la Ana de antes.

—¿Estás lista? —me giré de golpe para verlo.

Alexey se veía irreal. Aún me preguntaba qué me había visto para llamar su atención, e incluso cuando se vestía a si de traje, me hacía sentir muy pequeña a su lado.

Sonreí un poco, y él tomó mi mano para girarme.

—Hermosa… —así que negué.

—No sé por qué lo dices…

—Porque te veo… —torcí los ojos y él mordió mis labios, pero su teléfono sonando nos sacó del momento.

Y se rio nada más respondió.

—Cállate… estaré a tiempo… además, ¿Cuándo un cabrón como tú se casa? Nunca sucede…

Miré mis manos un poco nerviosa por Sibel. Había querido ayudarla en este momento, pero ella era del estilo independiente y me pidió que solo llegara a la boda y que también me diera mi tiempo.

Sabía que iba a quedar muy decepcionada cuando me viera.

En cuestión de unos minutos nos fuimos a la carretera. Eran como las siete de la noche, y solo pude ver mi mano entrelazada con Alexey durante todo el camino.

Había pasado tres días justos desde le envié un mensaje a Dimitri, y sentía una enorme presión en saber por qué no había respondido después del acuerdo que teníamos.

Tampoco era tan valiente para preguntarle a Alexey si había hablado con él, además porque estábamos en una situación un poco delicada, y se suponía que necesitaba confiar, y sobre todo, demostrarle que me sentía segura a su lado.

Cuando llegamos al lugar, una lancha nos llevó al yate en el cual se celebraría esta boda tan íntima, y solo pensaba en el camino, que Sibel tenía las cosas muy fáciles cuando no tenía que dar una explicación a su familia.

Corrí a abrazarla cuando la vi en su vestido perfecto, y Alexey se concentró en Iván, aunque también le dio un halago, como solo él podía hacerlo.

—Eres la novia más hermosa que he visto…

—Nada de hacerme llorar… ni siquiera una lágrima… —me advirtió y apreté su mano observando alrededor.

—Es todo muy hermoso, la vista es increíble…

Ella sonrió. Todo estaba decorado de forma maravillosa, y el lago, junto al puente, solo se veían más bellos de noche.

—Ahora serás una mujer casada…

—Nada menos que con un capo de la mafia… —mi sonrisa se borró y asentí al ver su orgullo.

—Que Dios los bendiga… y los proteja… —Sibel apretó su boca y me abrazó.

—Sí, a todo eso…

El hombre que los iba a casar, llegó a las ocho en punto, y la pequeña ceremonia comenzó en los siguientes minutos.

Los votos fueron rápidos, de hecho, no hubo nada religioso y sentí una presión en el pecho mirando al cielo y pidiéndole a Dios que si les diera la bendición de todas formas.

Ellos se dieron un beso un poco… largo, y yo miré a mi lado cuando Alexey se fue hacia un lado con los hombros tensos, en el momento en que Luka lo llamó.

Mi ceño se frunció un poco cuando algunos hombres del señor Vasíliev también se agitaron, pero solo presté atención cuando Alexey dijo:

—¡Esto es una mierd@! ¿Cómo llegaron hasta aquí!? —él le pedía una explicación a Luka, y me levanté del asiento pasando un trago.

¿De qué se trataba?

Un hombre del señor Vasíliev se le acercó para alertar a los novios, y prontamente vi a Alexey de forma lenta, correr hacia mí.

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