Alexey Kozlov.
—Fue una cirugía complicada… pero quedé como quería… —Sonreí cuando Karla se pasó la mano por sus pechos—. ¿Quieres tocar? Se sienten muy naturales…
¿Y qué más daba?
Fruncí mi boca y alargué la mano, pero el tacto en forma de globos, no me excitó para nada como lo había planeado.
—Lindas… —expresé con una sonrisa, mientras en mi teléfono llegaban las notificaciones de algunos negocios.
Karla Morris era modelo de ropa interior, y a decir verdad quería follármela desde hace meses, aunque de cerca, sentía que perdía el encanto.
—¿Y qué proyectos tienes ahora? —Pregunté encendiendo un puro exquisito en mis manos, pero cuando solté el humo, ella rio como si le hubiese hecho cosquillas.
Era algo tonta.
—¿Proyectos? —dijo levantando la ceja—. Ya soy famosa… ahora solo firmo contratos… y salgo con chicos guapos como tú…
En el instante el puro me supo a agrio, y mi sonrisa se borró.
—¿Chicos, dices? —Karla apretó su boca, relamiendo sus labios y asintió.
Entonces tiré el puro en la mesa y me acerqué a ella quitando todas las expresiones de mi rostro.
—Me encanta coger con muchas mujeres, pero una sola a la vez… ya sabes, cosas de exclusividad… soy un put*, pero no me gustan las putas, Karla… la gente debería tener una relación a la vez… ¿Me hago entender? Y si sales conmigo… no hay más chicos alrededor… ¡Ahhh…! —me fastidié en el instante y ella se apresuró a negar.
—Yo solo quería decir… ¿Qué crees? No salgo con nadie más… claro, hay mucho detrás de mí, pero… yo estoy interesada en ti…
—No importa ya… ¿Sabes? Tu cara se ve más bonita cuando está inmóvil…
Ella soltó la risa de nuevo sin entender mi chiste, y se apresuró a acercarse todo lo que pudo, colocando su pequeña palma en mí entre pierna.
—No te enojes guapo… mi debilidad son los chicos malos… y hoy te premiaré…
Lo estaba esperando. De hecho, le sonreí intentando borrar su estupidez, y estaba a punto de meter mi dedo en su boca para comenzar a disfrutar de esta cogida, cuando una llamada hizo que mi mirada se girara a mi teléfono.
“Asistente Kozlov”
Mi ceño se frunció enseguida.
—No respondas… —Karla pidió haciendo énfasis en mi miembro, pero me extrañó esta llamada.
La asistente nunca molestaba para nada, entonces deslicé mi dedo en el aparato para colocarlo en mi oreja.
—¿Anastasia? Estoy ocupado y…
—¡Yo…! Creo que me han puesto algo en la bebida… yo… —su voz era insegura, fraccionada y muy temblorosa.
Instantaneamente, me levanté de golpe.
—¿Qué? —Pude escuchar el teléfono caer, un momento de voces, y caminé en largas zancadas saliendo del restaurante sin pensarlo.
—¡Oye! —pude escuchar detrás de mí, pero no me detuve, y cuando encontré uno de mis guardias esperando afuera, le entregué el celular.
—Busca la ubicación de la asistente… ya tengo un sistema en su celular…
—¡Alexey! ¿Qué haces? —me detuve de golpe para ver correr a Karla detrás de mí, y miré a Luka para que se hiciera cargo.
Las camionetas salieron del lugar de inmediato, mientras toqueteaba el pasamanos con mis dedos. Me estaba poniendo ansioso.
—Está en el mismo bar…
—¿Qué? —tuve que preguntar.
—Nuestro chofer en el edificio dice que salió hace un momento…
Estaba desconcertado. Se supone que había agregado esa mierd@ de bar solo para ponerle emoción a su vida plana y joderla un poco. No para que literalmente se metiera en problemas.
Pasé un trago, y asentí.
—Envía más hombres al lugar…
Fueron alrededor de diez minutos, la velocidad para llegar allá estuvo al límite y una vez se estacionaron, abrí la puerta.

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