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La Atracción tras el Divorcio Contigo romance Capítulo 4

Al ver su actitud, Sandra se puso de pie de un salto, furiosa. —¿Cómo te atreves a hablar así?

—¡Basta!-

Simón la interrumpió con voz severa. —Clara casi nunca viene a casa, ahórrate tus comentarios.

Reprendida, Sandra puso muy mala cara. Mariana, al ver la situación, se levantó rápidamente para suavizar las cosas.

—Tía Sandra, el tío tiene razón. Clara casi nunca nos visita, ¿por qué no comemos primero?

Simón se levantó y se acercó a Clara, suavizando su tono de voz. —Clara, vamos a comer.

Viéndolos dirigirse al comedor, Mariana se acercó a Sandra para calmarla en voz baja.

—Tía, el tío solo le pone buena cara porque necesita que ella haga algo. ¿Qué sentido tiene pelear con esa estúpida?

Al escuchar eso, Sandra se tranquilizó un poco.

Luego ambas se sentaron también a la mesa.

Los empleados sirvieron un banquete opíparo.

—Clara, debes tener hambre. Vamos, come bastante —dijo Simón, sirviéndole un trozo de carne con entusiasmo.

Mariana puso una sonrisa hipócrita. —Clara, esta cena es un encargo especial del tío para ti. Tienes que disfrutarla.

Clara echó un vistazo a la mesa. La comida era abundante, sí, pero ninguna era de su agrado. De hecho, había dos platos que jamás comía.

Incluyendo el pedazo de carne que Simón acababa de ponerle en el plato.

Nada le abría el apetito.

Clara ya venía de mal humor, así que no tenía paciencia para participar en la obra de "padre amoroso, hija devota".

Ni siquiera tomó los cubiertos. Miró directamente a Simón y fue al grano: —Me dijiste que viniera porque tenías algo que decirme. ¿De qué se trata?

Ante la frialdad en sus ojos, la cara de Simón mostró un destello de incomodidad, pero rápido recuperó su tono amable.

Su actitud de "ve al grano" carecía de cualquier rastro del calor propio de padre e hija.

Al ver esto, Simón, que quería suavizar el ambiente antes de hablar de negocios, no tuvo más remedio que soltarlo.

—El nuevo proyecto de desarrollo de energía del Grupo Pinos... ¿Sabes de qué te hablo, verdad?

Era un megaproyecto subsidiado por el gobierno en el que la familia Pinos tenía los derechos de desarrollo. Su potencial a futuro era infinito y sus ganancias, astronómicas.

Pero los Pinos eran sumamente estrictos a la hora de elegir socios. Simón había intentado usar su posición como suegro para convencer a Javier de que lo dejara participar, pero él lo había rechazado cada vez.

Como por su cuenta no lo lograba, su única esperanza era Clara.

Clara, notando la codicia brillando en los ojos de Simón, respondió con indiferencia: —Lo vi en las noticias.

Simón: "..."

—Es el proyecto con mejores perspectivas en La Capital ahora mismo. Si Sierras Corp logra entrar, en menos de tres años las ganancias de nuestra empresa y nuestro patrimonio se van a multiplicar varias veces.

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