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La Atracción tras el Divorcio Contigo romance Capítulo 5

Miró a Clara con entusiasmo y dijo: —Clara, tú también quieres que el negocio familiar prospere, ¿verdad?

—¿Y? —preguntó Clara.

—Somos familia política con los Pinos. Como dicen, todo queda en familia. Habla con Javier, dile que incluya a la familia Sierras en el proyecto.

Simón hizo una pausa y añadió: —No importa la cuota que nos dé, el caso es estar dentro.

—Lo siento, pero yo no me meto en los asuntos del Grupo Pinos. Ni siquiera tengo voz en eso —dijo Clara.

Su rechazo fue tan contundente que a Simón se le cayó la cara de vergüenza y borró su sonrisa de inmediato.

Hubo unos segundos de silencio en la mesa, hasta que...

—Clara, si ni siquiera has hablado con Javier, ¿cómo sabes que no se puede? —intervino Mariana Villa.

Mariana la miró con intención. —Dicen que las parejas se entienden mejor a puerta cerrada. A lo mejor, si le susurras algo dulce al oído en la cama, el asunto se arregla solo.

Clara levantó la mirada y la enfrentó. —El Grupo Pinos es una empresa seria. Se rige por normativas estrictas donde todos son tratados por igual. La selección de sus socios depende de procesos rigurosos de evaluación, no de... chantajes en la cama.

Remarcó la última parte con sarcasmo, haciendo que el rostro de Mariana cambiara de color por la indignación.

—¿De verdad? —se burló Sandra.

—Pero, qué curioso. Escuché que la señorita Rojas apenas regresó al país, habló un par de veces con Javier, y ahora el Grupo Rojas ya es uno de los socios de este proyecto.

Ante la mención de Valery Rojas, el rostro de Clara se ensombreció al instante.

Sandra la miró de manera venenosa. —¿Entonces es que los encantos femeninos no funcionan, o es que los tuyos no le hacen efecto?

—¡¿Qué estás diciendo?! —gritó Simón enfurecido.

—¿Acaso miento? ¡Ella es inútil! La señorita Rojas sí sabe manejar al esposo de esta, y ella ni siquiera puede...

—¡Te dije que te calles!

Simón golpeó la mesa con ira, lo que asustó a Sandra, haciéndola guardar silencio por fin.

—No es por despecho. Hablo muy en serio.

Clara se puso de pie, dándoles una última mirada. —Así que, esos favores de cama que tanto quieren, no se los puedo conseguir.

Se dio media vuelta para irse.

—¡Para no ayudar a su propia familia, es capaz de inventar una mentira como el divorcio! —exclamó Sandra levantándose, enojada.

—¡Clara, no te olvides de que también tienes acciones en Sierras Corp! ¿Con qué derecho te quedas de brazos cruzados, solo cobrando los beneficios?

Clara se detuvo en seco, giró sobre sus talones y la miró directamente a los ojos, diciendo cada palabra con firmeza. —Con el derecho de ser la única hija de mi madre. Y lo que heredé fueron las acciones que ella me dejó.

—Incluso si un día me harto y decido vender mis acciones, ¡tú no tienes derecho a decir ni una palabra!

—¡Tú...!

Sandra se puso morada de la furia, pero Clara no le dio una segunda mirada. Se dio la vuelta y se marchó de la casa de los Sierras.

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