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La Cenicienta Guerrera romance Capítulo 1013

—Si es así, entonces te pregunto, ¿está mi Ami en tus planes de vida? —insistió Álvaro.

—¡Sí!

—De acuerdo —Álvaro mordió el pastelillo—. Ya conoces nuestra situación. Ami es la única hija que su madre y yo tenemos, y la única heredera del Grupo Solano. Desde que nació, ha sido el tesoro más preciado de toda la familia Solano.

—Lamentablemente, como padre, no pude protegerla bien y dejé que se perdiera, sufriendo durante diecinueve años.

—Dejé que experimentara las amarguras de la vida a una edad muy temprana, e incluso tuvo un matrimonio fallido.

Al decir esto, los ojos de Álvaro se enrojecieron ligeramente.

Realmente le dolía el corazón por su hija.

Solo pensar en los momentos oscuros que Úrsula había vivido le causaba un dolor agudo.

Desde que encontraron a Valentina, todos a su alrededor les habían aconsejado que tuvieran un segundo hijo, incluso Úrsula había dicho que quería un hermanito o hermanita.

Pero Álvaro y Valentina nunca lo consideraron.

La pareja no quería compensar la deuda que sentían con su hija a través de otro hijo.

No sería justo para Úrsula.

Para el resto de sus vidas, con Úrsula era suficiente. Por eso, no tendrían un segundo hijo.

En realidad, Álvaro había querido hablar de esto con Israel desde hacía mucho tiempo.

La razón por la que no lo había buscado antes era porque estaba observando la relación de ambos, temía que fuera solo un juego para los dos jóvenes.

Hasta ahora, no se había convencido de que la relación entre su hija e Israel era mucho más sólida de lo que imaginaba.

—Para el resto de mi vida, solo deseo que Ami sea feliz, que esté lejos de los problemas, que esté con la persona que ama y que haga lo que quiera —dicho esto, Álvaro hizo una pausa—. Como padre, puedo ver que te preocupas mucho por Ami. Cada vez que habla de ti con nosotros, sus ojos siempre brillan. Al principio, teníamos una idea equivocada de ti, pero ella siempre nos explicaba las cosas de inmediato.

—Aunque mi hija no creció bajo mi cuidado, sé que es de buen corazón, respeta a sus mayores y tiene valores muy sólidos. Es una chica que no se encuentra ni con linterna en mano. Tener una hija así es una bendición para tres generaciones de la familia Solano.

—Independientemente de si en el futuro se casan o no, espero que te tomes esta relación en serio y no traiciones su confianza.

Estas palabras de Álvaro salieron del corazón, e Israel las escuchó con atención.

—Señor, encontrar a una novia tan excepcional como Úrsula también es una bendición para mí, y una muestra de que nuestros antepasados en la familia Ayala hicieron algo bueno —Israel tomó la taza de té de la mesa con ambas manos, se puso de pie y dijo con solemnidad—: Brindo por usted con esta taza. Gracias por darme esta oportunidad.

Álvaro también levantó su taza y la chocó ligeramente con la de Israel.

—Aunque mi Ami ya ha estado casada una vez, eso no significa que sea una chica fácil. En esta relación, espero que se comporten con respeto y decoro. Además, Ami ya ha sufrido una traición y nunca te ha ocultado nada. Si eliges estar con ella, no puedes usar su divorcio para manipularla o menospreciarla. Si me entero de que la maltratas, no te lo perdonaré.

—Como padre, soy capaz de hacer cualquier cosa por mi hija.

—Y no olvides que Ami no solo nos tiene a mí y a su madre. También tiene ocho tíos y trece hermanos.

La última frase fue una advertencia y un recordatorio.

Israel respondió de inmediato:

—Señor, nunca me ha importado que Úrsula haya estado casada. En ese entonces era joven e inmadura, y encontrarse con un patán no fue su culpa. Para mí, ella siempre será irremplazable.

—Si algún día descubre que la he traicionado, puede hacer conmigo lo que quiera. Si no confía en mí, puedo hacer que un abogado redacte un acuerdo.

Para un hombre de negocios, no había mayor muestra de sinceridad que firmar un acuerdo.

Se frotó los ojos, incrédulo.

—¡Cielos! ¿Estoy viendo bien? ¿Ese… ese de ahorita era el señor Ayala?

Siempre eran otros los que adulaban a Israel, los que le abrían la puerta del carro.

¿Desde cuándo Israel tenía que rebajarse a adular a alguien de esa manera?

El asistente que lo acompañaba también estaba en shock.

—Señor, no está viendo mal. Por el número de placa, ese de verdad es el señor Ayala.

Ese Maybach era el carro personal de Israel.

Una edición limitada.

En todo Villa Regia, solo Israel tenía uno.

—Nuestro señor Ayala siempre actúa como un emperador a donde quiera que va. Hoy de verdad parece que el mundo está al revés. Por cierto —dijo el señor, mirando a su asistente—, ¿alcanzaste a ver quién era la persona a la que el señor Ayala acompañó personalmente al carro?

Tenía demasiada curiosidad.

¿Quién diablos tenía tanta influencia?

El asistente miró en la dirección en que había desaparecido el vehículo y entrecerró los ojos.

—Si no me equivoco, esa persona se parecía un poco al presidente Solano, del Grupo Solano.

***

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