—Abuela, pierda cuidado, así lo haré. —Israel asintió con solemnidad.
Eloísa dirigió su mirada hacia Álvaro.
—Álvaro, tú y Valentina también. Mi Valentina ha pasado más de veinte años sufriendo, y mi deseo es que sus días futuros sean dulces como la miel, que viva como una reina.
—Claro que sí, mamá.
Eloísa volvió a mirar a Gael y a Valeria.
—Gael, Valeria.
—Mamá, aquí estamos. —El matrimonio se acercó de inmediato.
Eloísa tomó las manos de ambos.
—Gael, Valeria, ustedes son el hermano mayor y la cuñada mayor de esta familia. Cuando yo ya no esté, como los mayores, deben asumir la responsabilidad y cuidar bien de sus hermanos y hermanas menores.
Gael asintió.
—Mamá, no se preocupe, le aseguro que asumiré la responsabilidad que corresponde a un hermano mayor.
—Yo también —añadió Valeria—. Mamá, quédese tranquila, Gael y yo no permitiremos que la familia Gómez se separe. Sin importar el momento, siempre que los hermanos regresen, este seguirá siendo su hogar.
Al escuchar esto, Eloísa esbozó una sonrisa de alivio.
—Valeria, eres una buena mujer, siempre he confiado en ti.
Tras decir esto, Eloísa miró a los demás hijos.
—Ustedes, y Pauli, Azucena, Carla... Lydia, acérquense todos.
Todos se apresuraron a rodear la cama.
Eloísa miró a sus hijos y nueras, con los ojos llenos de una profunda nostalgia.
—Cuando mamá se vaya, quiero que ustedes, hermanos y cuñadas, se lleven bien. En esta vida, lo que más felicidad me ha dado es tener a ocho nueras tan sensatas.
—Pase lo que pase, siempre serán el orgullo de mamá...
A medida que hablaba, Eloísa se sentía cada vez más agotada. Sabía que su momento estaba cerca.
—¡Gael! —llamó Eloísa.
—¿Qué pasa, mamá? —Gael se acercó al instante.
La mirada de Eloísa recorrió uno a uno a todos los presentes en la habitación.
Bien.
Bien.
Sus hijos y nietos estaban ahí.
No faltaba nadie.
Su vida, aunque tuvo amarguras, al final fue plena.
Mientras miraba, Eloísa sintió que sus párpados se volvían cada vez más pesados, y cerró los ojos lentamente.
¡La habitación se sumió en un silencio absoluto!
Por un momento, nadie pareció reaccionar.
Hasta que...
Gael se acercó para comprobar su respiración, y un lamento desgarrador escapó de su garganta.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Cenicienta Guerrera
Hola , me encanta la novela pero faltan los capitulo desde la 1156 a la 1180...