Casi al momento en que terminaron de cambiarla, Felipe Gómez y Simón Gómez llegaron con los tíos.
Los dos ancianos caminaron llorando hacia la cama y tomaron la mano de Eloísa.
—Cuñada, ay, cuñada, ¿cómo te fuiste así, sin decir nada?
Hacía apenas tres días, la tía había estado platicando con Eloísa.
Habían quedado de ir juntas a misa la mañana de la próxima Navidad.
Pero ahora...
Sus palabras seguían resonando, pero ella ya no estaba.
Para cuando todo estuvo listo, ya eran más de las cinco de la madrugada.
Valentina miró a Gael con los ojos rojos y dijo:
—Gael, y los demás hermanos, han estado ocupados todo el día, vayan a sus habitaciones a descansar un poco. Mañana por la mañana habrá mucho que hacer. Álvaro y yo nos quedaremos cuidando a mamá.
Desde que llegó la noticia del fallecimiento de Eloísa, nadie había pegado el ojo, aunque ellos al menos habían dormitado un poco en el avión.
Álvaro asintió.
—Sí, sí, vayan a descansar. El velorio y el novenario serán agotadores.
Según la costumbre local, el cuerpo de Eloísa sería velado en la casa.
Al día siguiente, familiares y amigos no dejaron de llegar para dar el pésame y ofrecer flores.
Al mismo tiempo, el padre que oficiaría el rosario y la misa de cuerpo presente llegó también al día siguiente.
Durante los días siguientes, la familia y los amigos se reunieron a diario para rezar el solemne novenario.
***
El tiempo pasó y llegó el día del entierro.
El cortejo fúnebre era inmensamente largo.
Esta era la primera vez que Úrsula asistía a un funeral desde su renacimiento.
Valentina encontró, entre las cosas de su madre, periódicos de hace veintiséis años, de cuando tuvieron el accidente, así como carteles de búsqueda de ella y de Úrsula.
Era una pila enorme.
Uno podía imaginar qué tipo de vida había llevado su madre durante esos más de veinte años.
Valentina sintió un dolor punzante en el corazón que le impedía respirar. Abrazó esos papeles contra su pecho y sollozó:
—Mamá, si vuelvo a casa en el futuro, ¡ya no te veré! ¡Mamá, te extraño tanto!
Ya no tenía mamá.
A partir de hoy.
¡No tenía madre!
¡Solo habían podido estar reunidas seis años!
¿Por qué Dios no pudo dejar que Eloísa viviera un par de años más?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Cenicienta Guerrera
Hola , me encanta la novela pero faltan los capitulo desde la 1156 a la 1180...