Entrar Via

La Cenicienta Guerrera romance Capítulo 1136

Dicho esto, Úrsula hizo una pausa y añadió:

—Que Selena diga esas cosas demuestra que no valoraba nuestra amistad. Ya dijimos lo que teníamos que decir. Si ese es el camino que ella eligió, entonces dejemos de querer salvarla. Al fin y al cabo, nosotras también tenemos nuestro propio camino que recorrer.

Respetar el destino ajeno.

Soltar el complejo de salvador.

Al escuchar estas palabras, Minerva le cayó el veinte. Levantó la vista hacia Úrsula y asintió.

—Úrsula, tienes razón. Nosotras tenemos nuestra propia vida, no podemos dejar que esto nos afecte. A partir de hoy aprenderé a soltar y a estar en paz conmigo misma.

Úrsula asintió y sonrió.

—Haces bien en pensar así.

Después de tomar el té con Úrsula y volver a casa, Minerva compró ingredientes y se puso a cocinar tarareando una canción, algo que no se veía todos los días.

Al verla así, Leticio preguntó con curiosidad:

—Amor, ¿te reconciliaste con Selena?

Leticio había notado el cambio en Minerva estos días.

Se la pasaba viendo las fotos de las tres una y otra vez, murmurando: «¿Cómo llegamos a esto?», «¿Por qué pasó esto de repente...?».

Ahora que estaba de buen humor, seguro se había arreglado con Selena.

—No —negó Minerva—, me reconcilié conmigo misma.

Leticio se quedó perplejo.

Minerva sacó su celular y se lo mostró.

—Mira, esta fue la respuesta de Selena.

Al ver el mensaje, Leticio frunció el ceño indignado:

—¡Selena se pasó de la raya! ¿Cómo puede contestar así? A pesar de todo, tienen siete u ocho años de amistad.

Minerva continuó:

—No te enojes, no te enojes. En realidad, está bien conocer a fondo a una persona a través de esto. Además, Úrsula tiene mucha razón: si ella pudo tirar la amistad tan fácil, ¿por qué iba yo a estar sufriendo? De hoy en adelante, haré como que nunca la conocí.

Esta vez, estaba decidida a soltar.

—Esposa mía, en mi corazón, ¡nadie es más importante que tú! Para demostrar cuánto te valoro, vamos a brindar primero con tus parientes y amigos.

En realidad, la razón por la que Orion quería ir primero con los invitados de la novia era simple.

Durante la ceremonia, observó por mucho tiempo y no vio a Úrsula por ningún lado.

No solo faltaba Úrsula.

Tampoco estaba Minerva.

Cuando fue a recoger a la novia a casa de los Robles, tampoco las vio.

Esto le causó una vaga inquietud a Orion.

Úrsula y Minerva eran las mejores amigas de Selena; en circunstancias normales, era imposible que faltaran a su boda.

Por eso, tenía que averiguar si Úrsula estaba o no en el salón de banquetes.

Al escuchar a Orion, el rostro de Selena se llenó de emoción y se le humedecieron los ojos.

—Cariño, ¡eres tan bueno conmigo!

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Cenicienta Guerrera