—¿En común? —replicó Jaime con una sonrisa—. ¿O una coincidencia fabricada?
En realidad, desde que se encontró con Úrsula en el avión, Jaime sospechaba que volverían a coincidir en el viaje de vuelta.
Era evidente.
Elvira le había enviado a Úrsula la información de su vuelo. De lo contrario, no podía haber tantas coincidencias.
Al principio, Úrsula no le disgustaba, pero ahora, empezaba a sentir cierto rechazo. No le molestaban las mujeres directas, pero sí las que, a pesar de serlo, lo negaban y lo atribuían todo a la casualidad, forzando una conexión que no existía.
Y Úrsula, a sus ojos, era una de ellas.
Emanuel no entendió.
—¿Coincidencia fabricada? ¿A qué te refieres?
Jaime no se molestó en explicarle.
—Créeme, cuando subamos al avión, se sentará a nuestro lado.
—¿De verdad? —enarcó una ceja Emanuel.
—Por eso digo que es una coincidencia fabricada —sonrió Jaime.
Emanuel por fin entendió.
—Pues a mí esa diosa no me parece de ese tipo…
—Las apariencias engañan —le dijo Jaime a Emanuel—. Por eso te engañan tanto las mujeres.
Emanuel se tocó la nariz y siguió a Jaime.
Desde la perspectiva de Jaime, que leía el periódico, solo vio el bajo de un vestido azul y unos tobillos blancos.
La joven se detuvo junto al asiento de al lado y comenzó a colocar su maleta en el compartimento superior.
Hablando del rey de Roma…
Jaime sonrió para sus adentros y susurró:
—Ya llegó.
—Primero mira bien antes de hablar —le susurró a su vez Emanuel.
Jaime levantó la vista y, al ver el rostro de la joven, frunció el ceño.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Cenicienta Guerrera
Hola , me encanta la novela pero faltan los capitulo desde la 1156 a la 1180...