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La Cenicienta Guerrera romance Capítulo 878

—¿De verdad? —Al escuchar esto, Israel se quedó completamente sorprendido.

Valentina llevaba años desaparecida sin dejar rastro. Israel había movilizado a mucha gente para investigar, pero nunca encontraron pistas valiosas.

Y ahora, de repente, Úrsula la había encontrado sin hacer ruido.

¡Su novia sí que sabía hacer las cosas en grande y en silencio!

Úrsula asintió.

—Sí, es verdad. Y han pasado muchas cosas. Si tienes tiempo, te cuento todo con calma.

—Claro, por supuesto que tengo tiempo.

Úrsula comenzó a relatarle a Israel todo lo que había sucedido.

Ella hablaba lentamente.

Israel escuchaba con mucha atención.

Eran como cualquier otra pareja de enamorados, compartiendo su día a día.

Tranquilo y lleno de calidez.

***

Como al día siguiente ya regresaban a casa, Álvaro y Valentina invitaron a Tina a cenar a solas esa noche.

Después de la cena, la pareja acompañó a Tina hasta el estacionamiento.

Álvaro le entregó una tarjeta.

—Señorita Tina, mi esposa me dijo que te encanta viajar al extranjero y que tu mayor sueño es darle la vuelta al mundo. Esta tarjeta es un pequeño detalle de nuestra parte. Esperamos que cumplas tu sueño pronto.

El dinero en la tarjeta no solo le alcanzaría para viajar por el mundo, sino que también le permitiría vivir sin preocupaciones el resto de su vida.

Tina la rechazó de inmediato.

—Señor Solano, ayudé a la señora Solano porque ella siempre ha sido muy buena conmigo. Fue algo mutuo, ¡no puedo aceptar esta tarjeta!

Jamás pensó en recibir una recompensa por ayudar a Valentina a escapar.

—Tómala, la contraseña son seis ceros. —Valentina tomó la tarjeta de la mano de Álvaro y la puso en la de Tina, sonriendo—. Tina, te estoy muy agradecida. De verdad, muy agradecida. Si no la aceptas, no podré dormir esta noche, y supongo que no quieres eso, ¿verdad?

Al escuchar a Valentina decir eso, Tina finalmente aceptó la tarjeta.

—Señora, gracias.

—No tienes nada que agradecer. —Valentina abrazó a Tina—. Tina, si alguna vez vienes a Mareterra, no te olvides de buscarme en Villa Regia.

—Claro que sí, señora —asintió Tina—. Les deseo a usted, al señor Solano y a toda su familia un buen viaje.

—Gracias.

***

Marcela y Eloísa, por su parte, aprovecharon para hacer una "visita" a las Barragán en la cárcel de la realeza.

En comparación con unos días antes, el estado de ánimo de la abuela Barragán y de Wendy había empeorado considerablemente.

La abuela Barragán estaba sentada en el suelo y miró a Eloísa.

Los mayores iban en primera clase, mientras que los jóvenes se sentaron en clase turista.

Dominika incluso había traído un juego de misterio para el viaje.

Con los trece hermanos de la familia Gómez, más ella y Úrsula, ¡eran quince personas en total!

Perfecto para un juego a gran escala.

Las ocho tías de la familia Gómez, por su parte, se organizaron en grupos de cuatro para jugar a las cartas.

El viaje estuvo lleno de risas y alegría.

Dos días después, el avión aterrizó sin contratiempos en el Aeropuerto Internacional de Villa Regia.

Marcela ya había ordenado al mayordomo que preparara todo en el país.

En ese momento, la entrada de la mansión Solano estaba decorada con farolillos y lazos rojos. Una gruesa alfombra roja cubría el camino, e incluso las plantas estaban adornadas con pequeños farolillos rojos. A dondequiera que se mirara, todo era un ambiente de fiesta.

Al bajar del carro, Marcela y Eloísa caminaron al frente con Valentina. Detrás de ellas iban los ocho tíos y tías de la familia Gómez.

Úrsula, Dominika y los trece hermanos Gómez los seguían en orden.

¡Era una procesión imponente!

Los sirvientes de la familia Solano estaban formados en dos filas y dijeron al unísono:

—¡Bienvenida a casa, señora!

***

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