Pero si era una infección primaria, ni siquiera la mismísima Úrsula podría curarla, mucho menos los medicamentos.
¡E inyectar la sangre directamente en el cuerpo de Úrsula sería una infección primaria!
Quería ver si Israel seguiría queriéndola cuando Úrsula contrajera un VIH incurable.
Con este pensamiento en mente, Camila entrecerró los ojos, recogió la jeringa del suelo y se abalanzó hacia Úrsula.
Un destello gélido brilló en los ojos de Úrsula, que respondió con una patada giratoria.
Israel también actuó en ese mismo instante.
Ambos se coordinaron a la perfección.
*¡Pum!*
Camila no solo fue derribada al suelo, sino que la afilada aguja se le clavó en el pecho, inyectando todo el contenido de la jeringa en su cuerpo.
¡Jamás se esperó algo así!
No, no podía ser.
Ella no podía contraer el VIH.
¡Su maravillosa vida apenas comenzaba!
Si se contagiaba, ¿cómo iba a vivir?
Haciendo acopio de todas sus fuerzas, Camila levantó la mano con dificultad y se arrancó la jeringa del pecho. Al ver que estaba vacía, abrió los ojos de par en par y soltó un grito de terror.
—¡Ah!
Se acabó.
¡Todo se había acabado!
Al ver cómo Camila había caído en su propia trampa, Salvador se aterrorizó. Se arrastró hasta Israel, se aferró a la pernera de su pantalón y suplicó entre lágrimas:
—¡Señor Ayala, me equivoqué! ¡Merezco morir, no debí meterme con Fabián! ¡Soy un imbécil! ¡Un imbécil! ¡Le ruego que sea magnánimo y me perdone la vida!
Mientras hablaba, Salvador se abofeteaba a sí mismo.
Con fuerza.
*¡Zas, zas, zas!*
En un instante, su cara estaba roja e hinchada.
Israel le pisó la espalda y, con una ligera presión, se escuchó el crujido de un hueso rompiéndose.
—¿Quién te dio el valor para tocar a Fabián?
—¡Fue Nolan, Nolan del Grupo Ponce! ¡Señor Ayala, yo no tuve nada que ver, solo seguía sus órdenes...!
—¿Nolan? —Los ojos de Israel se entrecerraron, y un brillo gélido cruzó su mirada.
Perfecto.
El Grupo Ponce podía desaparecer.
*Nino-nino-nino.*
En ese momento llegaron la policía y la ambulancia.
Subieron a Fabián a la ambulancia de inmediato.
A Salvador y Camila, en cambio, los esposaron y los subieron a una patrulla.
***
Grupo Ponce.
Nolan estaba en medio de una reunión en la sala de juntas.
Cuando los policías lo llevaban hacia la puerta de la sala, algo se le ocurrió de repente. Se giró hacia su secretaria y le ordenó:
—¡Llama al abogado Beltrán! ¡Llama al abogado Beltrán ahora mismo!
El Grupo Ponce tenía el mejor equipo legal de San Albero.
¿Creía esa nieta adoptiva de Fabián que podía meterlo en la cárcel?
Ni en sus sueños.
—Entendido, señor Ponce. Lo llamaré de inmediato.
Al llegar a la comisaría, Nolan solo repetía una frase:
—¡Quiero ver a mi abogado!
Pronto, su deseo se cumplió.
Al ver al abogado Beltrán a través del cristal, Nolan se emocionó.
—¡Abogado Beltrán! ¿Ya puedo salir de aquí, verdad?
La expresión del abogado Beltrán era sombría. Negó con la cabeza.
—Salvador y Camila lo han señalado a usted como el autor intelectual.
Siendo el autor intelectual, Nolan enfrentaría la mayor responsabilidad penal.
—¡Esa zorra de Camila se atrevió a traicionarme! ¡Y yo que me divorcié por ella! ¡Cuando salga de aquí, juro que no se la va a acabar! —Dicho esto, miró al abogado Beltrán y continuó—: ¡Y qué si esa zorra y Salvador me delataron! Abogado Beltrán, usted sabe perfectamente quién soy.
Él tenía influencias en todos los ámbitos.
—¡En San Albero, todavía no ha nacido quien pueda encerrarme!
***

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Cenicienta Guerrera
Hola , me encanta la novela pero faltan los capitulo desde la 1156 a la 1180...