A pesar de tener una educación universitaria, producto de dieciocho años de estudio intenso, en ese momento su mente era incapaz de encontrar una sola palabra que pudiera describir a la chica que tenía delante.
Llamarla deslumbrante.
Era demasiado vulgar.
Decir que tenía una belleza clásica…
¡Demasiado común!
De repente.
Unas palabras surgieron en la mente de Julieta.
Una flor de otro mundo.
¡Una belleza capaz de cautivar a toda Villa Regia!
No era de extrañar que Dominika dijera que su mejor amiga era una diosa.
¡Era la encarnación misma de la divinidad!
A partir de ese momento, la diosa en la mente de Julieta tendría el rostro de Úrsula.
Julieta estaba casi perdida en la belleza de Úrsula, incapaz de reaccionar.
Hasta que Úrsula le tendió la mano.
—Hola, soy Úrsula.
Solo entonces Julieta volvió en sí. Estaba a punto de estrecharle la mano, pero recordó algo, se limpió la mano en su propia ropa y entonces, sí, tomó la mano de Úrsula.
—Hola, diosa, ¡soy Julieta!
A Úrsula le dio risa.
—Puedes llamarme Úrsula.
¡Ahhh!
¡La diosa era tan accesible!
Julieta se emocionó aún más.
—No, no, ¡para mí eres una diosa! Oye, diosa, ¿podemos agregarnos a WhatsApp?
A veces, a las chicas les gusta admirar la belleza femenina incluso más que a los chicos.
Era un placer para la vista.
—Claro —Úrsula nunca rechazaba una interacción amistosa—. Escaneo tu código.
—Perfecto —Julieta sacó su celular de inmediato y mostró el código QR.
—Entre nosotras ya no hay nada de qué hablar. ¿Acaso ya olvidaste todo lo que hiciste?
—¡Pu-puedo explicarlo! —las lágrimas brotaron de los ojos de la chica—. Domi, tú sabes cómo soy, ese asunto…
—Ya no digas más. Aunque tú quieras hablar, yo no quiero escuchar —dicho esto, Dominika miró a Úrsula—. Úrsula, vámonos, no le hagas caso.
Úrsula asintió levemente y siguió a Dominika.
El chofer esperaba junto a la acera.
No fue hasta que subieron al carro que Úrsula preguntó con curiosidad:
—¿Quién era esa chica de antes?
Dominika siempre había sido una persona de muy buen carácter.
Incluso con amigos con los que no era muy cercana, nunca los haría pasar un mal rato.
Pero justo ahora…
Dominika se recostó en el respaldo, con una expresión muy seria.
—Se llama Chloe Peña. Es la amiga con la que salí a despejarme cuando se peleó con su familia. La misma que, cuando nos encontramos con unos tipos raros, salió corriendo sin siquiera llamar a la policía. ¡Esa traidora!
***

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Cenicienta Guerrera
Hola , me encanta la novela pero faltan los capitulo desde la 1156 a la 1180...