C102- LA ESTRATEGIA DE UNA ESPOSA
Mariam se quedó mirando la ventana hasta que el sol empezó a bajar.
Las palabras de Sila seguían ahí, quietas pero presentes.
«Confío en ti.»
Y debajo de esas, las de Umm Faris con su tono de piedra.
«Tienes treinta días.»
Y más abajo todavía, la sonrisa de Jade sobre el hombro antes de cerrar la puerta.
—Necesito a Yasmine —murmuró en voz alta.
Pero Yasmine no podía entrar. Nadie entraba sin permiso de Zayd. Y Zayd solo daba permiso cuando él lo decidía, en sus tiempos, bajo sus condiciones, cerró los ojos y recordó a Sila con la taza de café en la mano, completamente seria, diciéndole que en una pareja todo era válido.
Que a ella le había funcionado y que a ella también le funcionaría.
Sonrió despacio.
Ya había elegido.
Llamó a Laila antes de que oscureciera.
La sirvienta apareció en menos de dos minutos y Mariam le dio la lista en voz baja. Aceites perfumados.
El camisón de seda color crema que había llegado entre su ropa y que nunca había sacado del cajón.
Velas de incienso de oud.
La bandeja pequeña de plata.
Dátiles frescos.
Café con cardamomo.
Laila la miró con los ojos abiertos.
—¿Mi señora va a...?
—Solo prepara lo que te pedí —le ordenó sin levantar la voz—. Y cuando termines, no vuelvas hasta mañana.


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