Jimena trató de calmarse y finalmente abrió la boca:
—Eh, esta idea surgió de mi propuesta inicial de... usar ilusiones ópticas para... mostrar el vacío.
Los jueces fruncieron el ceño al escucharla. Su comprensión superficial del tema parecía ser inferior incluso a la del público.
—Y la séptima capa, ¿de qué material está hecha esa pared? ¿Cómo lograron que se volviera transparente bajo la luz y tuviera esas partículas luminosas en movimiento? —presionó Penélope Calderón.
—Bueno... —El sudor frío perleó la frente de Jimena, y trató de desviar el tema—. De esto se encargaron mis compañeros de equipo. Prefiero cederles la oportunidad de responder para que todos puedan ver el esfuerzo de cada uno.
Sin embargo, en el primer plano de la cámara, su mirada vagaba erráticamente, sin saber a quién entregarle el micrófono.
En el momento clave, Tati dio un paso al frente, tomó el micrófono y se lo puso en las manos a Eliana, susurrándole al oído: —Eliana, el mérito es tuyo. Explícalo tú.
Eliana tomó el micrófono con elegancia y comenzó a explicar. Habló con fluidez sobre la elección de los materiales y el proceso de creación, detallando cada paso. Los jueces asentían continuamente mientras la escuchaban.
En especial Penélope, quien estaba muy curiosa sobre la estructura de los pétalos y le hizo preguntas técnicas mucho más profundas. Eliana respondió a todas sin dudarlo.
Los jueces cruzaron una mirada llena de significado; era evidente quién era la verdadera líder del equipo.
Al terminar, Eliana recorrió con la mirada a sus compañeros y dijo: —Cada capa estuvo a cargo de un miembro del equipo de forma exclusiva. La primera capa fue de Moy; la segunda, de Pepo; la tercera, de Lili; la cuarta...
Cada vez que mencionaba un nombre, ese compañero hacía una reverencia al público. La mayoría de ellos habían estado luchando al margen del mundo del arte, siendo ignorados durante mucho tiempo. Pero ahora sabían que, después de esto, tendrían un lugar asegurado en la industria.
—Aún no termina la competencia, faltan dos equipos más —les recordó Eliana, con una sonrisa resignada, al ver a sus compañeros saltar y gritar.
Jimena, al ver cómo Eliana era tratada como el centro del universo, y tras haber pasado por tantas humillaciones públicas, sintió que perdía la razón.
Respiró hondo y le hizo una señal al presentador: —Tengo algo que decir.
Cuando el micrófono volvió a sus manos, Jimena habló: —Como capitana, estoy muy orgullosa de los resultados que nuestro equipo ha logrado. Quiero agradecer especialmente a Eliana Lamas. Cuando se unió al equipo, tenía la mano derecha lesionada, pero a pesar de eso, ayudó activamente a todos los demás dando ideas y estrategias. Gracias a eso pudimos alcanzar este éxito. Esa actitud es un ejemplo para todos nosotros.
Sus palabras intentaban manipular al público para que pensara que Eliana solo se había dedicado a dar órdenes, mientras que el trabajo duro lo habían hecho los demás.

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