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La doble vida de la esposa traicionada romance Capítulo 213

Regina no hizo el menor esfuerzo por desmentir el título de "prometido".

[Lo vi subirse al ascensor. Me pareció que el número correspondía al piso de la suite presidencial.]

¡La suite presidencial! ¡Ese era el piso en el que ella había estado! Regina sintió que la embargaba una euforia casi delirante. ¡El hombre de la noche anterior definitivamente tenía que haber sido César de Soto!

Mientras más lo pensaba, más sentido cobraba. Todos los fragmentos en su cabeza encajaban a la perfección. La voz masculina, profunda y autoritaria que escuchó en medio de la confusión... ¡seguro que era él!

Pero, pensó, si era él, ¿por qué nunca le había dado indicios claros de sus intenciones? Seguro que por culpa de su propia actitud elegante y refinada; quizá César pensaba que era inalcanzable. ¡Sin duda, llevaba mucho tiempo deseando una oportunidad a solas con ella!

¿Cómo se había enterado de que ella estaba en apuros? Entonces Regina recordó algo que su abuelo había comentado de pasada: el Consorcio de Soto había comprado ese hotel hacía muy poco.

¡Exacto! ¡Todo cuadraba! Los ojos de Regina brillaban con intensidad. César debía de estar observándola muy de cerca, controlando cada uno de sus movimientos. Por eso, al enterarse de que corría peligro, había vuelto corriendo para salvarla.

¡Por Dios! Era la primera vez en su vida que Regina sentía que la verdadera suerte por fin le sonreía. Regresar a vivir a la mansión familiar solo le había traído cosas buenas.

Al recordar la humillación que le había hecho pasar ese demente psicópata la noche anterior, una luz venenosa brilló en sus ojos. La próxima vez que viera a su amado César, le pediría que la ayudara a vengarse. ¡Aplastarían a Damián Salazar hasta dejarlo convertido en polvo!

***

Eliana regresó a su habitación en la mansión Guerrero, se metió directo en la cama y trató de recuperar algunas horas de sueño.

[Sobre lo que ocurrió anoche, fue una situación excepcional. Te lo explicaré todo en persona cuando vuelva.]

[Si escuchas rumores sobre un matrimonio arreglado con los Guerrero, no les hagas caso. Confía en mí.]

Mientras más leía, más familiares le resultaban esas palabras. Eran idénticas al "manual del mujeriego" que su amiga Valeria le había recitado alguna vez.

Eliana soltó una carcajada. Pagaba por ver la cara que pondría César si escuchara las tonterías que Valeria había estado diciendo el día anterior. Pero ella conocía bien a César; para que él se atreviera a mandar algo así, seguro le había dado mil vueltas a cada palabra, buscando el tono exacto de cuidado y cautela.

Aun así, no tenía cabeza para intentar descifrar qué tipo de relación tenía con él. Su último matrimonio la había dejado completamente seca de ilusiones amorosas y románticas.

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