Quizá al notar que Mercedez estaba en otro lado, Armando le preguntó:
—¿Qué pasa?
Ella forzó una sonrisa.
—Nada.
Armando no insistió.
Ni Alfredo ni Cástulo notaron que algo andaba mal con Mercedez y siguieron con su conversación.
Terminaron de cenar y el tiempo siguió pasando. Cuando parecía que ya todos estaban listos para irse y la sorpresa que tanto esperaba seguía sin aparecer, a Mercedez se le hundió el corazón, aunque todavía conservaba un hilo de esperanza.
Pero cuando Armando llamó al mesero para pagar la cuenta y quedó claro que se iban del restaurante y no había más planes, su corazón se le heló por completo y se quedó paralizada en su lugar.
—¿Señorita Mercedez?
Esta vez fue Josefina la primera en notar que algo no estaba bien.
Antes de que Mercedez pudiera decir algo, vio que Armando, al oír a Josefina, también se volteó a verla, preocupado. En ese instante, sintió un poco de alivio.
«En casa solo escucharon que Armando había comprado un diamante carísimo para pedirme matrimonio, pero nadie dijo que sería hoy», pensó.
Fueron ellos los que se adelantaron a los hechos.
Y aunque Armando no le había propuesto matrimonio como todos esperaban, su relación no había cambiado.
—¿Estás bien? —le preguntó Armando.
Mercedez volvió en sí.
—Sí, estoy bien.
Después de aclarar sus ideas, se sintió mucho mejor, aunque… en el fondo, no podía evitar una punzada de decepción.
Pero si él había vuelto a insistirle a Paulina con el divorcio, significaba que ella seguía siendo importante para él.
Tenían mucho tiempo por delante; podía esperar.
Josefina había tenido muchas clases extracurriculares esos días y estaba agotada. Ya eran más de las ocho de la noche, así que al salir del restaurante, bostezó y le extendió los brazos a Armando para que la cargara. Él la levantó.
—¿Tienes sueño?
—Sí, papá. Ya vámonos a casa a dormir.
—Está bien.
Después, le envió un *sticker* de fuegos artificiales.
Mercedez lo vio, dejó el celular a un lado y no respondió.
Cuando escuchó a Alicia decir que Armando había comprado un diamante carísimo para proponerle matrimonio ese día, sintió una alegría y una emoción indescriptibles.
Había esperado la sorpresa de esa noche durante toda la tarde.
Aunque ahora no estaba de tan mal humor, si Armando de verdad le hubiera propuesto matrimonio, ella…
Era mejor que Alicia no hubiera mencionado nada. Ahora que lo hacía, el contraste entre la expectativa y la realidad era demasiado grande.
En realidad, no solo Alicia estaba esperando noticias.
El resto de la familia Saavedra y la familia Lobos también estaban al pendiente.
Sabiendo que Alicia estaba tratando de averiguar qué pasaba, todos la miraban fijamente.
Al ver que Mercedez no contestaba, Alicia sonrió con complicidad.
—Todavía no contesta. Seguro están muy ocupados~.
***

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Espectacular Transformación de la Reina AI
Super narcisista la Mercy, dios q me sacan y ese Orlando peor q un perro faldero...
Muy buena novela...
Muy emocionante, aunque Armando no se a que juega otra vez con Mercedes...